Convocatoria temática "Tectónica industrial"

2026-08-11

Hasta el 31 de diciembre de 2026 - Limaq No. 20
Sección temática "Tectónica industrial"

Editor Invitado: Dr. Arq. Eduardo Prieto
Universidad Politécnica de Madrid


Un dilema, en sentido lato, es simplemente una encrucijada, un momento de crisis en el que nos vemos obligados a tomar decisiones fundamentales, ya sea en un sentido o en otro. Hoy la arquitectura se enfrenta a dilemas, encrucijadas y disyuntivas que se destacan sobre un fondo no menos complejo de crisis e incertidumbres que afectan a la enseñanza y la práctica de la disciplina, pero también a las expectativas de la sociedad sobre el papel de la arquitectura y los arquitectos. Buena parte de estos dilemas —la sostenibilidad, la inteligencia artificial, la industrialización— tienen que ver con los profundos, acelerados y entrelazados cambios tecnológicos, las exigencias éticas, las idiosincrasias sociales y las herramientas políticas ligadas a la construcción y al medioambiente; cambios, exigencias, idiosincrasias y herramientas que, más allá del «recetismo» y los lugares comunes de la «sostenibilidad», podrían o deberían constituir un extraordinario campo de oportunidades para la arquitectura y la sociedad, tanto en un sentido cultural como estético.

En este contexto, la industrialización abre un dilema que tiende a actualizarse y volverse crítico en cada generación, al menos desde la irrupción de la modernidad: el dilema entre entregarse a los cantos de sirena de la tecnología (hoy, tecnologías y artesanías digitales) o permanecer inmóvil frente a ellos, como Ulises atado al mástil de su nave. Si la primera opción puede conducir al determinismo y al uso acrítico de la tecnología —y convertir a los arquitectos en simples procesadores formales de sistemas constructivos sostenidos por el mercado—, la segunda supone el riesgo de quedar al margen del mundo y abocar a la profesión al papel de diseñadores puros o «decoradores de fachadas»; es decir, a la irrelevancia social. La respuesta estaría, tal vez, en encontrar un aristotélico término medio que alimentara la idea de una arquitectura impregnada de los sistemas constructivos de su tiempo —que serán cada vez más industriales, o no serán— y de una industria domesticada, es decir, etimológicamente convertida en casa, en arquitectura.

Llegados a este punto, y como complemento de un número anterior de esta revista dedicado a la «Tectónica ambiental», proponemos reflexionar sobre tres preguntas fundamentales acerca de la industrialización: qué podemos saber, qué podemos hacer y qué podemos esperar. La primera remite al con qué: los materiales y sistemas que ofrece la industria de la construcción, así como a la necesidad de adaptar la formación de los arquitectos a esta nueva realidad. La segunda se centra en el cómo: cómo proyectar y construir para que tanto el diseño como su materialización respondan a una lógica de la industrialización que va mucho más allá de la prefabricación y que, en cualquier caso, puede convertir al arquitecto en un mediador indispensable entre el diseño, la industria y el montaje en obra, es decir, en diseñador y, al mismo tiempo, project manager. La tercera pregunta se refiere al para qué. Su finalidad no debería ser otra que mejorar la calidad de la arquitectura en un contexto marcado por dos tendencias contrapuestas: de un lado, la escasez de mano de obra cualificada y el consiguiente debilitamiento de los sistemas tradicionales de construcción; del otro, la creciente demanda de arquitectura, especialmente en el ámbito de la vivienda, cuya condición tipológica la hace particularmente afín a las distintas formas de la industrialización contemporánea.

Con el propósito de responder a estas preguntas, lanzamos una convocatoria de reflexiones en forma de artículos desde una doble clave complementaria: histórica, para desvelar ejemplos en los que la industrialización haya dado pie a metamorfosis formales y a una arquitectura de calidad; y técnico-contemporánea, para mostrar experiencias que, desde la arquitectura, hayan atendido a los retos de la industrialización desde la tecnología, pero también desde el humanismo y la belleza. La industrialización ya es una realidad de la arquitectura; el reto es que dé pie a una realidad distinta, más eficaz y coherente, más humana: una realidad viable para arquitectos, industriales y usuarios.

 

Eduardo Prieto, Universidad Politécnica de Madrid