La radio como puente de transformación social:
ciudadanía, territorio y democracia desde
la experiencia de la radio Cutivalú en Piura

Belia del Pilar Concha Alburqueque

Universidad Privada Antenor Orrego

https://doi.org/10.26439/puentes.comunicacion2026.8880

RESUMEN. Esta ponencia reflexiona sobre el papel de la radio local como agente de transformación social a partir de la experiencia de la radio Cutivalú en Piura. Desde una perspectiva situada, el texto sostiene que la radio puede constituirse en un espacio público de articulación ciudadana cuando asume una práctica comunicativa basada en la participación, el enfoque de derechos y la territorialidad. La experiencia de Cutivalú permite observar cómo un medio regional puede contribuir a la democratización de la palabra, la construcción de ciudadanía, la defensa de derechos, la igualdad de género, la memoria colectiva y la mediación entre comunidades, organizaciones sociales e instituciones públicas. En un contexto peruano marcado por la crisis política, la desconfianza institucional, la concentración mediática y la desinformación digital, la ponencia reivindica la vigencia de la radio como puente entre ciudadanía y democracia, capaz de producir sentido, fortalecer el diálogo público y acompañar procesos de cambio social desde lo local.

En un país como el Perú, donde la inestabilidad política se ha convertido en un rasgo persistente del sistema democrático —con presidentes que no culminan sus mandatos, un Congreso con niveles históricos de desaprobación y una ciudadanía que expresa creciente desconfianza hacia las instituciones—, la pregunta por el rol de los medios de comunicación adquiere una gran relevancia. En el 2026, el debate público sigue atravesado por la polarización, la desinformación y la precariedad de la deliberación. En este contexto, reflexionar sobre la radio local no es un ejercicio nostálgico. Es una necesidad política, ya que la radio puede constituirse en un puente de transformación social cuando asume su rol como actor político y cultural en el territorio; no como instrumento partidario, sino como espacio público que articula a la ciudadanía, fortalece el ejercicio de derechos y contribuye a la democracia desde lo local.

Desde mi experiencia como exdirectora de la radio Cutivalú, con más de veintidós años haciendo radio y formado parte de un proyecto comunicativo y educativo como el de Cutivalú —radio que está próxima a cumplir cuatro décadas de vida institucional—, puedo afirmar con convicción que la radio local no es un formato en extinción. La radio vive —y seguirá viviendo— en la palabra de cada poblador que se siente responsable de su territorio, de su comunidad y de su propia conciencia ciudadana. La radio es puente y es cauce: canaliza las voces que muchas veces intentan ser silenciadas, invisibilizadas o deslegitimadas. Y es precisamente la suma de esas voces —diversas, críticas, a veces incómodas— la que sostiene su vitalidad. Porque la radio no se enciende solo con electricidad; se enciende con ciudadanía. Y es esa ciudadanía la que, cuando encuentra un espacio para expresarse, transforma.

CUTIVALÚ: PALABRA Y PRÁCTICA

La radio Cutivalú nació en 1986 como parte de una estrategia educativa del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. No fue concebida como una empresa comercial, sino como una herramienta de desarrollo social en una región marcada por profundas desigualdades. Piura, ubicada en el norte del Perú, ha sido históricamente un territorio de contrastes. La costa agroexportadora convive con la sierra andina, donde comunidades campesinas enfrentan mayores niveles de pobreza, un limitado acceso a servicios básicos y una menor presencia estatal. A ello se suman los impactos recurrentes del fenómeno de El Niño y, más recientemente, de eventos climáticos extremos como el ciclón Yaku, con lluvias intensas que afectan la infraestructura, la agricultura y la vivienda.

La radio surgió y se ha mantenido como respuesta a la necesidad de comunicación de los sectores alejados de la toma de decisiones, sectores “con voz” pero sin espacios de expresión. De ahí, su primer eslogan: “La voz del desierto”. Cutivalú nace no solo para informar, sino para organizar, educar y articular. Desde sus inicios, los contenidos informativos y educativos se caracterizaban por la participación. Se formaron corresponsales rurales que luego fueron agentes de comunicación para el desarrollo, se descentralizó la producción de noticias y se priorizó la voz de las organizaciones sociales. Esta decisión fundacional marcó una diferencia sustantiva respecto de los medios comerciales: la agenda no se construía únicamente desde el estudio, sino desde la diversidad territorial y cultural.

Con el paso del tiempo, la radio fue construyendo algo más que programación. Fue construyendo identidad. Se convirtió en referencia para organizaciones sociales, asociaciones de mujeres, de docentes y colectivos juveniles. La población se apropió de la radio, se sintió parte de ella, por lo que adquirió mayor credibilidad que las propias autoridades o sus propios dirigentes. La población llamaba a la radio, expresaba su apoyo y, al mismo tiempo, criticaba la posición gubernamental “que siempre defiende a los grandes intereses del empresariado y los intereses de las mineras”. La población sintió suya a la radio y se sintió con disposición para defenderla, si fuera necesario. Esa apropiación social es, a mi juicio, el primer motor para la transformación.

MODELO DE COMUNICACIÓN PARA UN MODELO DE SOCIEDAD

Mario Kaplún (1998) en su libro Una pedagogía de la comunicación señaló que “definir qué entendemos por comunicación, equivale a decir en qué clase de sociedad queremos vivir” (p. 63). Esta afirmación atraviesa la experiencia de Cutivalú, ya que esta no concibe la comunicación como un canal de transmisión vertical que reproduce un modelo autoritario, sino que entiende y practica la comunicación como un diálogo horizontal, con miras a promover una sociedad democrática.

La tradición latinoamericana de la comunicación crítica ofrece claves fundamentales. Paulo Freire (1970) planteó que la comunicación auténtica es diálogo, no imposición. La palabra es praxis transformadora cuando permite a los sujetos nombrar su realidad. Luis Ramiro Beltrán (1979) defendió el derecho a la comunicación como una dimensión central del desarrollo democrático. No basta con el acceso a la información; es necesario el acceso a la producción y circulación de la palabra. Por su parte, Alfonso Gumucio Dagron (2001) señaló que la comunicación para el cambio social no puede reducirse a campañas puntuales: es un proceso cultural sostenido basado en la participación comunitaria.

Estos enfoques fueron y siguen siendo orientaciones prácticas para Cutivalú. Cuando se promueven espacios de comunicación para las comunidades rurales, para las mujeres, para las personas con discapacidad; cuando se priorizan debates públicos sobre la situación de la salud, la educación, la corrupción o de conflictos socioambientales, es cuando se está materializando ese modelo; incluso cuando la definición de la programación y los contenidos nacen de investigaciones participativas y definiciones compartidas.

Actualmente, nuestro ecosistema mediático enfrenta una concentración empresarial significativa y una creciente dependencia de lógicas comerciales y algorítmicas. Las plataformas digitales amplifican discursos extremos y reducen la complejidad del debate público. Frente a ello, la radio local debe ofrecer profundidad, contexto y deliberación. Para lograr esto, la radio debe sostenerse en tres pilares: participación ciudadana, enfoque de derechos y territorialidad. Este modelo no está exento de tensiones. Implica enfrentar presiones políticas y económicas, pero también genera legitimidad social.

CREACIÓN DE SENTIDO

Jesús Martín-Barbero (1987) desplazó la mirada desde los medios hacia las mediaciones culturales. Comunicar no es solo transmitir; es producir sentido en contextos culturales específicos. Para Cutivalú, la creación de sentido implica comprender la diversidad territorial, ya que las narrativas de la costa no son idénticas a las de la sierra. Las prioridades de un agricultor de Ayabaca difieren de las de un comerciante urbano; incluso, las narrativas de una mujer afrodescendiente de Yapatera no son las mismas que las de una mujer del distrito de La Arena en el bajo Piura. Por tanto, la radio actúa como traductora cultural. Articula lenguajes, conecta experiencias, contextualiza debates nacionales en clave local.

Durante los conflictos socioambientales vinculados al proyecto minero Río Blanco de Majaz, por ejemplo, no bastaba con reproducir declaraciones oficiales. Era necesario explicar qué significaba la consulta vecinal, cuáles eran los derechos en juego, qué implicancias económicas y ambientales existían. En ese momento, cuando el Ministerio de Energía y Minas y el propio y el premier de ese año (2007), Jorge Del Castillo, cuestionaron nuestra decisión de no difundir un spot que considerábamos atentatorio contra el derecho ciudadano de decidir mediante consulta vecinal, el modelo de desarrollo que quería para su comunidad (“Radio Cutivalú ratifica posición…”, 2007), comprendí con mayor claridad la dimensión ética de la creación de sentido de un determinado territorio y de un determinado grupo poblacional. Comprendí también la responsabilidad social del ejercicio del periodismo. Comprendí no solo el sentido social, sino el sentido político de la comunicación, ya que decidir qué se emite y qué no se emite es un acto político.

En tiempos de una alta concentración mediática, de discursos únicos y de desinformación digital —a pesar de la gran cantidad de medios digitales disponibles—, la creación de sentido adquiere una urgencia mayor. La radio local, por su cercanía y credibilidad, puede contrarrestar rumores y narrativas manipuladas, y puede enriquecer las agendas nacionales desde las necesidades y perspectivas de los diversos territorios, y funcionar como mediadora entre la agenda nacional y las dinámicas sociales del ámbito local.

COMUNICACIÓN, CULTURA Y POLÍTICA

La radio no es un actor neutral. Es un actor cultural y, por tanto, político. Rosa María Alfaro (1993) plantea que los medios alternativos pueden fortalecer la ciudadanía crítica cuando promueven participación y reflexión. Marita Mata (1998) sostiene que la radio popular construye lo público desde lo local, disputando sentidos hegemónicos. Estas ideas se materializaron en distintos momentos históricos, el más álgido, en el año 2000, cuando el régimen de Alberto Fujimori enfrentaba denuncias de fraude electoral. Cutivalú asumió un rol activo en la defensa de la democracia, informando sobre movilizaciones —como la Marcha de los Cuatro Suyos— y abriendo espacios de debate, mientras otros muchos medios difundían El chavo del ocho. Ese episodio consolidó la convicción de que la radio debía estar del lado de los derechos ciudadanos, incluso cuando ello implicara incomodidades.

Actualmente, el Perú enfrenta tensiones entre poderes del Estado. Vivimos sin democracia, aunque sin dictador. Muchas de las libertades básicas que asociamos con las democracias funcionales se están desvaneciendo: la libertad de trabajar sin ser extorsionado, la de denunciar el crimen o la corrupción oficial sin represalias o, incluso, la de caminar por la calle sin miedo a la delincuencia; a la par que existen serios cuestionamientos a las reformas judiciales y un debate pendiente sobre la regulación de los medios digitales. La polarización ha debilitado la conversación pública. En ese escenario, la radio local puede actuar como mediadora; puede ofrecer espacios de diálogo plural, pero también sentar posición política, denunciar la corrupción y develar a los corruptos. No se trata de sustituir a las instituciones políticas, sino de contribuir a su fortalecimiento mediante prácticas comunicativas democráticas que incluyan voces diversas.

LAS VOCES DE LAS MUJERES: CUTIVALÚ Y LA IGUALDAD DE GÉNERO

La desigualdad de género en el Perú es una problemática estructural. Las cifras de violencia contra la mujer mantienen niveles preocupantes y la representación política femenina continúa siendo insuficiente, especialmente en zonas rurales. Al respecto, en 1992, Cutivalú inicia un trabajo de inclusión de las mujeres en los procesos de desarrollo local y regional, desde una estrategia comunicativa, con un programa radial dirigido a ellas y con la producción y difusión de consultorios y reportajes que promovían el conocimiento y ejercicio de sus derechos. En 1996, se continuó con el enfoque de visibilizar a las mujeres, aunque no hubo un programa específico para abordar los temas de la discriminación hacia la mujer. La radio priorizó la propuesta informativa. Se abordaban temas como la violencia familiar y, en especial, la violencia hacia la mujer. En la línea de los gobiernos locales, Cutivalú puso énfasis en la participación femenina, visibilizando sus acciones a diferentes niveles: como candidata, como electora, como autoridad elegida y como funcionaria pública.

Pero, es a partir de 1999 cuando la radio Cutivalú comienza a incluir la perspectiva de género como una política institucional a partir de la capacitación de todo su personal. Desde el 2002, la radio desempeña un rol activo en la promoción del enfoque de género en políticas regionales, acompañando la formulación del Plan Regional de Igualdad de Oportunidades y fortaleciendo las redes de mujeres. Ahora la agenda es más amplia; los debates sobre los derechos sexuales y reproductivos, la violencia digital y las brechas económicas abonan a la discusión, por lo que la comunicación con enfoque de género continúa siendo indispensable.

La inclusión de la perspectiva de género no fue un proceso inmediato. Implicó cuestionar rutinas periodísticas, revisar el lenguaje, capacitar a los periodistas y comunicadores, elaborar nuestro manual de estilo con ese foco y fortalecer nuestra participación en espacios de toma de decisión, como el Consejo Regional de la Mujer. Implicó transversalizar la igualdad de género en la programación y en las diferentes áreas (informativa, de producción educativa y marketing) como una categoría de análisis, pero también como una apuesta política y de coherencia entre el discurso y la práctica. Eso es ser un actor político, lo cual va más allá de lo puramente informativo o educativo y más allá de la incidencia normativa. Consiste en impulsar realmente procesos con la gente, para que sean ellos y ellas los que logren su transformación a nivel individual, colectivo, cultural, social y político su realidad.

CUTIVALÚ: UN POLO DE IDENTIFICACIÓN SOCIAL

Con el paso de las décadas, Cutivalú se consolidó como un referente regional. Su identidad no se basa en la espectacularidad tecnológica, sino en la coherencia ética. Por ejemplo, en situaciones de emergencia climática, la radio ha funcionado como un canal de orientación y coordinación. Durante lluvias intensas, cortes de energía o bloqueos de carreteras, la población busca información confiable.

La radio también ha sido un espacio de memoria. Archiva voces, registra procesos, documenta luchas sociales. En una región donde la historia oficial suele invisibilizar experiencias locales, ese archivo sonoro es un patrimonio cultural. En un entorno mediático dominado por algoritmos y viralización, la radio ofrece continuidad. No compite por clics; construye confianza. Se trabaja con la convicción de que nuestro papel es contribuir a la construcción de ciudadanos informados capaces de opinar y proponer en diálogo con otros ciudadanos y con organizaciones e instituciones de la sociedad civil.

Hay mucha desconfianza y, como no creemos, no nos escuchamos; y, si no nos escuchamos, tampoco dialogamos y nos mantenemos permanentemente polarizados. Es necesario tender puentes de diálogo en la región y la radio puede contribuir a ello. Para ello, habría que reflexionar sobre cómo nos convertimos en un espacio privilegiado para el diálogo cotidiano. ¿Cómo convertimos nuestro imaginario de bienestar, de estar bien o de vivir bien en la región Piura, en un motor para la construcción de voluntades políticas, de acciones y de acuerdos en medio de los disensos?

La radio Cutivalú destaca por ser una radio con incidencia, cercana a la gente y a las organizaciones que reconocen en ella a un aliado para canalizar sus demandas; a la par que reconocen su compromiso con el desarrollo de la región, la igualdad de género, la defensa del medioambiente y un rol activo en los momentos de crisis y emergencia de la región, todo lo cual contribuye al cambio de actitudes y comportamientos en las autoridades, desde las instancias locales hasta las regionales.

REFLEXIÓN FINAL: LA VIGENCIA DE LA RADIO COMO PUENTE

La metáfora del puente sintetiza la experiencia de la radio Cutivalú. Puente entre costa y sierra, entre ciudadanía y Estado, entre pasado y futuro, entre conflicto y diálogo. En el 2026, cuando la democracia peruana enfrenta desafíos estructurales y la comunicación digital fragmenta el espacio público, la radio local mantiene una vigencia. No porque sea tecnológicamente superior, sino porque sostiene un modelo de comunicación basado en la participación, la ética y el territorio.

Desde mi experiencia, puedo afirmar que la radio transforma cuando reconoce a la audiencia como ciudadanía activa; defiende derechos fundamentales; instala agendas públicas necesarias, incluso incómodas; articula organizaciones sociales; y construye memoria colectiva. La radio, cuando es coherente con estos principios, no solo informa. Contribuye a la construcción de la democracia. Y, en tiempos de incertidumbre política, esa contribución no es menor. Es esencial.

REFERENCIAS

Alfaro, R. M. (1993). Una comunicación para otro desarrollo: para el diálogo entre el norte y el sur. Asociación de Comunicadores Sociales Calandria.

Beltrán, L. R. (1979). Adiós a Aristóteles: la comunicación horizontal. Centro Interamericano de Estudios de Comunicación para América Latina.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Tierra Nueva.

Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la comunicación. Ediciones de la Torre.

Gumucio Dagron, A. (2001). Haciendo olas: historias de comunicación participativa para el cambio social. The Rockefeller Foundation.

Martín-Barbero, J. (1987). De los medios a las mediaciones: comunicación, cultura y hegemonía. Gustavo Gili.

Mata, M. C. (1998). Radio popular y ciudadanía: entre la participación y la disputa por el sentido. Centro de Estudios Avanzados; Universidad Nacional de Córdoba.

Radio Cutivalú ratifica posición de no emitir publicidad de minera Majaz. (2007, 12 de septiembre). Radio Uno. https://radiouno.pe/noticias/1507/radio-cutivalu-ratifica-posicion-no-emitir-publicidad-minera-majaz/