Reseñas

doi: https://doi.org/10.26439/en.lineas.generales2025.n014.8458

EL JOVEN RAÚL PORRAS BARRENECHEA: PERIODISMO, HISTORIA
Y LITERATURA (1915-1930)

Gabriel García Higueras
Universidad Ricardo Palma, 2024

Mauricio Rafael Gálvez Carcelén
Universidad de Lima
mrgalvez@ulima.edu.pe

Del culto y el respeto del pasado y la esperanza del porvenir se forma el alma nacional de un pueblo

Raúl Porras Barrenechea

Cien años después de la disputa plebiscitaria sobre la soberanía de Tacna y Arica, son recordados los esfuerzos de connotados diplomáticos peruanos que aportaron a la causa. Entre ellos se encontraba un joven Raúl Porras Barrenechea, en aquel entonces bibliotecario del Ministerio de Relaciones Exteriores y quien publicaría la obra Alegato del Perú en la cuestión de límites de Tacna y Arica (1925). Esta es una de sus publicaciones tempranas en lo que sería una prolífica labor intelectual, así como un versátil y nutrido recorrido en las diversas esferas de la historia nacional.

Con una pluma ágil, Gabriel García Higueras ofrece una biografía profunda que no solo revela los aportes históricos, literarios, periodísticos y diplomáticos de Porras Barrenechea, sino que también permite conocer más sobre el personaje como persona. Recogiendo testimonios de colegas y discípulos, e incluyendo entrevistas realizadas por el propio autor —entre las que destaca, sin duda, la de Carlos Araníbar Zerpa—, el texto de García presenta información iluminadora acerca de Porras en su faceta de alumno de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y maestro, etapa en la cual se involucraría con la revista Alma Latina. En esta publicación, Porras lució su pluma con temáticas acerca de la vida universitaria en San Marcos, usos y costumbres de la cotidianeidad y perfiles de la historia literaria del país. Además, advierte García, se distinguió por el uso prolífico de seudónimos como T. G. d’Or, Nicolasito, Tin Tin y Pierrot, por mencionar algunos. Su liderazgo en el contexto de la reforma universitaria, inspirado por la experiencia argentina, para transformar lo que se llamó “esclerosis de la docencia”, fue vital para comprender su compromiso con la educación, así como su iniciativa de fundar el Conversatorio Universitario junto a otros portentosos jóvenes historiadores como Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez y Jorge Guillermo Leguía, por nombrar algunos, con el fin de abordar nuevas perspectivas historiográficas acerca del periodo de independencia. Huelga indicar que la labor docente de Porras también se dio en las aulas escolares de instituciones como el Deutsche Schule, el Colegio Anglo Peruano y el Colegio Italiano Antonio Raimondi.

Asimismo, el autor explora la relación con sus discípulos y el entusiasmo académico que despertaba en ellos. Por medio de una selección documental cuidadosa, García Higueras relata cómo la vocación pedagógica de Porras trascendía el claustro universitario. Para el intelectual pisqueño, la Historia “no era una relación aséptica e inanimada de hechos, personajes y fechas, sino una recreación vívida, apasionada y dramática de los sucesos que forjaron el ser de la nación” (p. 30). Los testimonios de sus discípulos lo confirman.

A lo largo de cinco capítulos, Gabriel García Higueras aborda con precisión las diversas dimensiones de este intelectual multifacético, desde su obra periodística, pasando por sus contribuciones literarias, históricas y biográficas, su gestión como senador, hasta su infatigable labor diplomática al frente de la Cancillería. Sin embargo, y enriqueciendo su línea biográfica, el texto también permite conocer a Porras Barrenechea como persona: su imagen y personalidad. Su carácter epistológrafo, estampa, jovialidad y humor irónico. García ubica al personaje en su contexto histórico: un entusiasta que estuvo al frente de la generación del centenario, que escribió para las revistas Mercurio Peruano, Mundial, Variedades y la ya mencionada Alma Latina, y que dedicó años de servicio a la diplomacia peruana. Se destaca su temprano acercamiento a las relaciones exteriores en los años 20, reflejado en sus publicaciones, y, finalmente, su cargo de ministro de Relaciones Exteriores entre 1958-1960. Una vida que no fue longeva, pero que sin duda experimentó transformaciones importantes en la historia peruana del siglo xx.

Especial atención despierta en quien escribe esta reseña la faceta diplomática de Porras Barrenechea. Para su desarrollo, García Higueras realizó un profundo trabajo de archivo consultando importantes repositorios como el Archivo Central y el Archivo Histórico de Límites, ambos pertenecientes al Ministerio de Relaciones Exteriores. En un capítulo completo, y con menciones puntuales en el primero, el historiador García indica que la presencia de Porras en el Ministerio se inició en la primera mitad de la década de 1920 en calidad de bibliotecario y, posteriormente, jefe del Archivo de Límites. En la segunda mitad de la década, formó parte del Comité de Límites como asesor en la cuestión de Tacna y Arica, momento en el que presentaría su célebre Alegato, además de cumplir funciones como secretario de la delegación peruana durante la conmemoración del centenario del Congreso de Panamá. En esos años, también publicaría su obra Historia de los límites del Perú (1926). Luego, en la década de 1930, Raúl Porras participó como consejero de la delegación peruana en las conferencias de Río de Janeiro relativas al caso de Leticia. Finalmente, fue destacado ministro plenipotenciario y delegado permanente del Perú ante la Sociedad de Naciones, cargo que ejerció hasta finales de la década.

Tiempo después, y luego de haber ocupado un escaño en el Senado, así como también su presidencia, Porras Barrenechea fue convocado por el presidente Manuel Prado Ugarteche para encabezar la Cancillería en 1958. A pesar de sus afecciones cardiacas, el diplomático aceptó. Un año después, el primer ministro Luis Gallo Porras fue sucedido por el crítico y liberal Pedro Beltrán Espantoso. Raúl Porras fue ratificado en su cargo. No obstante, presidente, primer ministro y canciller discreparían en un asunto de importancia para la región: Cuba. En el contexto de la Revolución cubana de 1959, un terremoto geopolítico para el continente americano, Prado y Beltrán mantuvieron una posición próxima a la estadounidense de condena internacional de las actividades comunistas en la región y que Cuba debía ser tomada como un peligro. Por su parte, durante la reunión de cancilleres de San José, el canciller Porras Barrenechea expresó una postura conciliatoria y unitaria frente a la polarización causada por el episodio cubano. La investigación de García Higueras muestra cómo Porras llamaba a mantener la unidad interamericana como forma de impedir que potencias extranjeras se involucraran en los asuntos internos de las naciones americanas.

La obra de García Higueras refleja un dedicado y meticuloso trabajo de largo aliento. El autor indica que su investigación doctoral en la Universidad de Huelva dio origen al libro. Una revisión exhaustiva de notas manuscritas, diplomas, fichas de investigación, testamentos y periódicos, por mencionar algunas fuentes documentales, demuestran su compromiso erudito. La elección de un personaje de tamaña gravitación en la historia intelectual peruana es una de las principales virtudes del opus de García Higueras. Porras Barrenechea fue un peruano multifacético y de talla que compartió el escenario con otras figuras que también pertenecieron a una estirpe que dejó escuela. En este sentido, surgen nombres como Pablo Macera, Carlos Araníbar, Hugo Neira y el recientemente difunto Waldemar Espinoza. El autor enfrenta con prolijidad los retos epistemológicos y metodológicos del campo historiográfico de la biografía y presenta una obra que se vuelve de consulta obligatoria para futuros estudios acerca de Raúl Porras Barrenechea. El joven Raúl Porras Barrenechea: periodismo, historia y literatura (1915-1930) se suma a las obras biográficas y biobibliográficas de otros historiadores como Guillermo Lohmann Villena, Oswaldo Holguín Callo, Carlota Casalino Sen, Miguel Maticorena Estrada y el ya mencionado Carlos Araníbar Zerpa, por nombrar algunos. De este modo, se puede afirmar que el texto de Gabriel García Higueras será una contribución fundamental, no solo para historiadores con proyectos afines, sino también para los preparativos conmemorativos del centésimo trigésimo aniversario del natalicio de Raúl Porras Barrenechea que tendrá lugar el 2027.