Editorial

https://doi.org/10.26439/ddee2022.n001.9181

Es un honor para mí presentar el primer número de la revista Desafíos: Economía y Empresa, que inicia así su labor de contribuir al análisis y discusión de temas vinculados al desarrollo desde la perspectiva de las ciencias económicas y empresariales. “No hay nada más práctico que tener una buena teoría”, dice un sabio proverbio. En efecto: cuando se tiene un correcto diagnóstico de las problemáticas y un buen análisis sobre las alternativas de solución, se pueden tomar cursos de acción eficaces y eficientes; caso contrario, todo puede resultar en una gran ineficiencia o fracaso. Los gobiernos, empresarios, asesores, consultores, hacedores de política y consumidores requieren de la información correcta para tomar las decisiones correctas. Pero no basta la información; se necesita del conocimiento que viene dado por la comprensión estructurada de la información. Esto es precisamente lo que constituye la investigación, que puede entenderse en términos de conocimiento como proceso y de conocimiento como producto. La presente revista busca convertirse en una plataforma relevante tanto a nivel nacional como internacional para la difusión de tal conocimiento en lo que se refiere a lo económico y empresarial.

Empezamos este camino “con el pie derecho” por medio de un muy interesante artículo titulado “La política económica neoclásica en América Latina: génesis y consecuencias de cuatro décadas perdidas en el desarrollo latinoamericano, 1980-2020” del investigador mexicano Luis Sanchez-Masi, quien ha sido funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En cierto modo, puede decirse que se trata de una contrastación empírica de los dictados de la teoría económica estándar, es decir, la teoría neoclásica, la cual propugna postulados como el libre mercado, el libre comercio, la no intervención del Estado, etcétera. Con base en información estadística de los principales indicadores económicos, Sanchez-Masi analiza las últimas cuatro décadas del desarrollo latinoamericano, incluyendo periodos como la “década perdida”, la implementación del Consenso de Washington y los efectos de la crisis financiera global. Básicamente, se halla que la política económica neoclásica, en lugar de eliminarlas, ha acentuado las asimetrías entre América Latina y los países desarrollados. Esto se debería principalmente a que tal esquema perpetúa una estructura productiva primaria que lleva a un crecimiento errático, en tanto que depende de precios internacionales marcadamente volátiles. Ergo, puede entenderse esto como un ejemplo de la llamada “maldición de los recursos naturales”.

El segundo artículo se titula “Evaluando la diversificación productiva a través de modelos de transición suave” y es de la autoría de Yuri Landa Arroyo, investigador de la Universidad de Lima asociado al Instituto de Investigación Científica (IDIC), y de Leslie Arroyo Mendoza, del posgrado en Ingeniería Financiera de la Universidad Nacional de Ingeniería. Se trata de una investigación de alta calidad analítica que aplica sofisticadas técnicas econométricas, como los modelos de transición suave. Los autores encuentran que se ha dado un importante desarrollo de la infraestructura eléctrica, pero ello no se ha traducido en una modificación sustancial de la estructura productiva del Perú, la cual sigue dependiendo fuertemente de la demanda externa. De este modo, interesantemente, la investigación de Landa Arroyo y Arroyo Medina conecta con la de Sanchez-Masi: se requiere de una mayor diversificación productiva para el desarrollo, pero todavía estamos lejos de ello.

En tercera instancia, está el artículo de Milagros R. Quispe, docente e investigadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, titulado “Tendencias demográficas del Perú: proyecciones al 2050”. Analiza la evolución de diversas variables demográficas como la tasa global de fecundidad, la estructura de la población por edad, la razón de dependencia y el bono demográfico. Uno de los hallazgos más interesantes de esta investigación es que se dará una notable y sostenida reducción de la tasa de fecundidad, que pasará, según las estimaciones, de 2,2 hijos por mujer en el 2020 a 1,7 hijos por mujer en el 2050. Sin embargo, el ratio de dependencia se incrementará por causa del aumento en la población adulta mayor. De este modo, el Perú se estaría dirigiendo a la situación que se viene dando ya en varias naciones europeas: cada vez menos niños y más adultos mayores. Por tanto, se producirá un cambio en la estructura de la pirámide poblacional. De hecho, el cambio sería tan drástico que la “pirámide” dejaría de tener esa forma. Esto puede traer consecuencias para la sostenibilidad del sistema de pensiones, como ya se viene observando en Europa.

El cuarto artículo es “¿Sabemos medir la corrupción?”, de Sebastian Castro, Nikole Bonilla, Fernando Unda y Fabrizio Morán. Si hay un tema que suele resultar de actualidad en nuestro país, ese es el de la corrupción. Se habla mucho sobre este fenómeno en los medios de comunicación. Sin embargo, más allá de percepciones subjetivas, ¿es posible medir la corrupción? De serlo, ¿qué tan objetivas pueden ser esas medidas? Eso es lo que analizan los autores considerando, entre otros, los indicadores más usados como el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, el Índice de Control de la Corrupción del Banco Mundial y el Índice de Riesgo de Corrupción del International Country Risk Guide. Múltiples críticas se han realizado a los índices de corrupción. No obstante, también se han dado múltiples respuestas a tales críticas. El artículo hace un balance de todo ello mostrando las ventajas y limitaciones de las diversas mediciones de corrupción. “Lo que no se mide no se puede mejorar”, decía el físico y matemático William Thomson, lord Kelvin. Por tanto, es sumamente relevante poder tener buenas mediciones sobre la corrupción a fin de mejorar el nivel de transparencia en los países.

En quinto lugar, tenemos el artículo “Hacia una macroeconomía del comportamiento en el Perú”, de Raymundo G. Chirinos, supervisor sénior de políticas del sector real para la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Central de Reserva del Perú. Se realiza una exploración de los aportes que puede realizar a la macroeconomía la “economía del comportamiento”, la cual es un paradigma alternativo al enfoque neoclásico que estudia el fenómeno económico desde la perspectiva de la psicología de los agentes. En esa línea, y con base en evidencia empírica, Chirinos muestra que factores como la confianza juegan un rol sumamente importante en la formación de agregados macroeconómicos, como el consumo o la inversión. Este es un aporte de interés, pues nos revela la importancia de estudiar los fundamentos microeconómicos de los fenómenos macroeconómicos.

En sexto lugar, está el artículo de Elmer Sánchez Dávila, de la Universidad de Talca (Chile), y Brissa Alva Valderrama, de la Universidad de Lima, titulado “El efecto del crecimiento económico y las políticas públicas en la reducción de la pobreza: evidencia para el Perú, 2004-2020”. Usando un modelo de vectores autorregresivos (VAR) hallan que, del total de la variación de la pobreza, que ha ido reduciéndose durante el periodo de análisis, un 58 % es explicado por variaciones en el crecimiento económico y un 13 % es atribuible a variaciones de las políticas públicas. Esto implicaría que las políticas públicas tendrían, en el caso peruano, una efectividad menor que el crecimiento económico en términos de contribuir a la reducción de la pobreza.

Finalmente, tenemos el artículo “Entendiendo el acceso y uso de la inclusión financiera: un análisis de datos de panel para la Comunidad Andina” de Allison Córdova Galarreta, del Banco de Crédito del Perú, y Ricardo Norberto Villamonte Blas, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ellos analizan los determinantes de la inclusión financiera en términos de acceso y uso para los países de la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) para el periodo 2005-2018. Los autores hallan que la inclusión financiera es un fenómeno multicausal explicado por variables como el PBI per cápita, el índice de legalidad, los registros privados crediticios, el índice de información crediticia, el gasto en educación, la densidad poblacional y la inflación.

Presentar este primer número ha sido un gran reto, pero un reto satisfactorio. El poder interactuar con tantos investigadores sobre temas tan diversos, pero al mismo tiempo conectados por el interés de aportar al desarrollo desde la academia ha sido algo verdaderamente enriquecedor. Esa riqueza intelectual es la que aquí queremos transmitir.

Dante A. Urbina Padilla
Editor