TIPOS DE MOTIVACIÓN, AUTORITARISMO,
DOMINANCIA SOCIAL Y FORMAS DE
PARTICIPACIÓN POLÍTICA NO CONVENCIONAL
EN JÓVENES DE LIMA
Agustín Espinosa
https://orcid.org/0000-0002-2275-5792
Rafael Gargurevich
https://orcid.org/0000-0001-6346-4134
Camila Grados
https://orcid.org/0009-0007-1178-3097
Lennia Matos
https://orcid.org/0000-0003-2271-4816
Pontificia Universidad Católica del Perú
Correo electrónico: [email protected]
Recibido: 4 de junio del 2026 / Aceptado: 3 de septiembre del 2026
doi: https://doi.org/10.26439/persona2026.n1.8867
RESUMEN. La participación política de los jóvenes cumple un rol fundamental en su ejercicio ciudadano y, en el Perú, la movilización social en defensa de la democracia ha puesto en evidencia una participación juvenil activa. Sin embargo, la motivación para la participación política en el Perú no ha sido abordada desde la teoría de la autodeterminación, por lo que resulta relevante analizarla conjuntamente con otros procesos psicosociales asociados a distintas formas de expresión política juvenil. En este marco, el presente estudio busca analizar cómo la motivación (autónoma y controlada), el autoritarismo y la dominancia social se relacionan con dos formas de participación política no convencional, el activismo y el radicalismo, en un grupo de jóvenes universitarios de Lima. Luego de brindar su consentimiento informado, 201 participantes (Medad = 22.40; n = 112 hombres y mujeres) respondieron los instrumentos correspondientes de los constructos estudiados. Los resultados mostraron que la motivación autónoma se relacionó positivamente con el activismo, y se observaron además asociaciones indirectas a través del autoritarismo y la dominancia social. Por su parte, la motivación controlada se relacionó positivamente con el radicalismo y se observaron relaciones indirectas negativas con el activismo y el radicalismo. En conjunto, los hallazgos sugieren que los tipos de motivación se asocian de manera diferenciada con las expresiones de participación política juvenil, y que la relación entre las orientaciones autoritarias y dominantes, de un lado, y las distintas formas de participación política no convencional, del otro, no es uniforme. En particular, la vinculación entre motivación controlada, orientaciones ideológicas y radicalismo político requiere mayor investigación.
PALABRAS CLAVE: participación política no convencional / motivación autónoma y controlada / autoritarismo de derecha / orientación a la dominancia social / teoría de la autodeterminación
TYPES OF MOTIVATION, AUTHORITARIANISM,
SOCIAL DOMINANCE, AND NON-CONVENTIONAL POLITICAL
PARTICIPATION IN YOUNG PEOPLE FROM LIMA
ABSTRACT. The political participation of young people plays a fundamental role in the exercise of citizenship, and in Peru, recent social mobilization in defence of democracy has made active youth participation visible. However, motivation for political participation in Peru has not been examined from the perspective of Self-Determination Theory, making it important to analyse it alongside other psychosocial processes associated with different forms of youth political expression. In this context, the present study examined how motivation (autonomous and controlled), authoritarianism, and dominance orientation related to two forms of non-conventional political participation (NCPP) (activism and radicalism) among university students in Lima. After providing informed consent, 201 participants (Mage = 22.40; n = 112 men) completed the measures corresponding to the study constructs. Results showed that autonomous motivation was positively related to activism, and indirect associations were also observed through authoritarianism and social dominance. Controlled motivation, on the other hand, was positively related to radicalism, and negative indirect relationships were observed with both activism and radicalism. Overall, the findings suggest that types of motivation are differentially associated with youth political expression, and that the links between authoritarian and social dominance orientations and distinct forms of NCPP are not uniform. In particular, the association between controlled motivation, ideological orientations, and political radicalism warrants further investigation, suggesting that their association, particularly with radicalism, needs further investigation.
KEYWORDS: non-conventional political participation / autonomous and controlled motivation / right-wing authoritarianism / social dominance orientation / self-determination theory
INTRODUCCIÓN
Los jóvenes no son ajenos a los acontecimientos políticos; por el contrario, su participación en estos procesos cumple un rol fundamental dentro del ejercicio ciudadano (Tintaya & Cueto, 2021). En el caso peruano, los ciclos de movilización social en defensa de la democracia han puesto en evidencia una participación activa de este grupo etario, que ha encontrado en el internet y las redes sociales, plataformas clave para la difusión, el debate y la organización de la acción colectiva (Góñez-Cruz & Cueto, 2022; Villanueva Mansilla, 2021). En esta línea, durante la última década se han desplegado diversas formas de manifestación juvenil, como el activismo, las marchas, las campañas y el uso de redes sociales, que han situado a los jóvenes en un lugar protagónico dentro de la esfera pública (Cueto et al., 2014; Tintaya & Cueto, 2021). Entre estas expresiones pueden mencionarse la movilización contra el régimen laboral juvenil, instaurado por la conocida ley pulpín, o las marchas nacionales “No a Keiko”, en los contextos electorales del 2016 y del 2021 (Góñez-Cruz & Cueto, 2022; Tintaya & Cueto, 2021).
A pesar de lo anterior, la juventud peruana ha sido frecuentemente percibida como ajena a los asuntos políticos, y caracterizada como desideologizada y anómica (Chaparro, 2018; Jorge, 2016). Esta aparente desconexión coexiste con formas de involucramiento que no se inscriben necesariamente en los canales tradicionales, lo que ha sido descrito como un “emprendimiento político juvenil” (Venturo, 2001), centrado en la crítica, la movilización social, la vigilancia ante políticas públicas específicas y el activismo (Jorge, 2016; Venturo, 2001). En este sentido, la participación política juvenil no puede entenderse como un fenómeno homogéneo, sino como un conjunto de prácticas condicionadas tanto por el contexto histórico y sociopolítico en el que se desarrollan (Cueto et al., 2014), como por las circunstancias y desafíos de cada época (Venturo, 2001). Al respecto, el estudio de Levy y Akiva (2019) con jóvenes de Estados Unidos muestra que las formas de participación política en este grupo poblacional se relacionan con el interés en la política y la eficacia política interna, aunque también es dependiente de condiciones sociales y características demográficas. En este marco, comprender la participación política juvenil requiere atender no solo a sus manifestaciones visibles, sino también a los procesos psicosociales que podrían estar asociados a sus distintas formas de expresión (Levy & Akiva, 2019; Tintaya & Cueto, 2021). En esa línea, el presente estudio busca analizar cómo los tipos de motivación, el autoritarismo y la dominancia social se relacionan con las recientes formas no convencionales de participación política en jóvenes universitarios de Lima.
En términos generales, la participación política se refiere a acciones voluntarias realizadas por la ciudadanía para influir en las decisiones políticas, ya sea de manera directa o a través de la incidencia en la elección de quienes toman estas decisiones (Conge, 1988; Uhlaner, 2015). En esa línea, este concepto comprende distintas formas de actuación ciudadana (Conge, 1988; Delfino & Zubieta, 2010). Una de ellas corresponde a la participación política convencional, que alude a repertorios conductuales vinculados con canales institucionalizados de intervención política, como el voto o la militancia en partidos o gremios legalmente reconocidos. La otra forma corresponde a la participación política no convencional (PPNC), que incluye acciones orientadas a influir políticamente por fuera de esos canales y que pueden adquirir un carácter más contestatario o disruptivo (Conge, 1988; Delfino & Zubieta, 2010; Sorribas & Brussino, 2016). No obstante, esta distinción no siempre reside en el repertorio conductual en sí mismo, sino en el contexto y las condiciones institucionales y normativas en el que dichas conductas se manifiestan (Córdova et al., 2026).
Desde esta perspectiva, la PPNC refiere a formas de participación que se expresan en acciones directas en el espacio público orientadas a influir en resultados políticos, ya sea dirigiéndose a actores políticos específicos o visibilizando críticas y posicionamientos valorativos (Ekman & Amnå, 2012; Van Deth, 2014). Estas acciones incluyen repertorios con distintos niveles de disrupción política, desde formas de activismo no violento, como huelgas o protestas pacíficas, hasta expresiones más radicalizadas de acción colectiva que incorporan la aceptación de la violencia como medio para alcanzar objetivos políticos (Möring & Pratto, 2024; Moskalenko & McCauley, 2009). Actualmente la incorporación de las nuevas tecnologías digitales ha logrado diversificar la acción política y las formas en que la ciudadanía se moviliza, extendiendo las manifestaciones de la PPNC y generando una distancia de los canales políticos tradicionales (Delfino & Zubieta, 2010; Sorribas & Brussino, 2016).
En el marco del presente estudio, la PPNC, particularmente en sus expresiones de activismo y radicalismo, puede entenderse como una forma de acción colectiva basada en el compromiso político con determinados valores y en la expectativa de transformación social (Fedi et al., 2001), especialmente cuando se percibe desde la ciudadanía que las formas convencionales de participación no están cumpliendo sus objetivos políticos (Saavedra, 2025).
El trabajo de Levy y Akiva (2019) constituye un antecedente relevante para el análisis de la participación política juvenil desde una perspectiva motivacional. En concreto, estos autores examinan cómo el interés en la política y la eficacia política de los jóvenes se relacionan con sus intenciones de participación política desde una perspectiva general. A partir de ello, se identifican dos oportunidades para enriquecer el estudio de la participación política juvenil. La primera consiste en incorporar un análisis que preste mayor atención a las formas de PPNC, que han ganado terreno en los últimos años, en la medida en que las aproximaciones generalistas, aunque adecuadas, pueden resultar limitadas frente a evidencia que sugiere que las formas de participación política convencional y no convencional pueden estar sustentadas en bases diferenciadas (Delfino & Zubieta, 2010; Sorribas & Brussino, 2016) La segunda supone integrar un marco más amplio para el estudio de la motivación, como el que ofrece la teoría de la autodeterminación (TAD), entendida como una macroteoría que aborda procesos motivacionales y de personalidad en contextos sociales (Ryan & Deci, 2000).
Consistentemente con la TAD, el interés político puede entenderse como una forma de motivación intrínseca que impulsa el propio desarrollo sociopolítico de los jóvenes, favoreciendo mayores niveles de exploración, involucramiento y expresión política (Kim, 2026; Russo & Stattin, 2017). En este marco, el interés por los asuntos públicos no solo implicaría una mayor disposición a participar políticamente, sino también una búsqueda activa de condiciones sociales y políticas que permitan sostener experiencias de autonomía, autoexpresión, pertenencia y eficacia colectiva. En esa línea, investigaciones previas sugieren que los adolescentes políticamente interesados no solo muestran mayores niveles de involucramiento político, sino también una búsqueda más activa de experiencias vinculadas con la exploración, discusión y comprensión de asuntos públicos (Russo & Stattin, 2017), lo que podría traducirse en una mayor disposición hacia formas de participación orientadas a cuestionar o transformar contextos percibidos como limitantes para dicho desarrollo (Pinedo et al., 2025). Así, la participación política puede comprenderse no únicamente como una respuesta instrumental frente a determinados eventos políticos, sino como una práctica asociada con intereses, valores y formas de involucramiento subjetivamente significativas orientadas a la mejora del contexto político y social (Losier et al., 2001; Sandoval & da Silva, 2016).
En esta línea, resulta pertinente profundizar en la distinción entre motivación autónoma y motivación controlada (Ryan & Deci, 2000, 2017) con el fin de explorar su relación con las distintas formas de participación política. Por una parte, la motivación autónoma refiere a formas de regulación en las que la persona actúa con un sentido de elección y en coherencia con sus intereses o valores personales (Chanal & Guay, 2015; Deci & Ryan, 2008; Deci & Vansteenkiste, 2004). En este marco, la conducta puede estar guiada tanto por motivación intrínseca como por formas de motivación extrínseca internalizadas, como la regulación identificada (Ryan & Deci, 2017). La motivación intrínseca se expresa cuando los individuos participan en actividades por el interés, disfrute o satisfacción inherente que estas generan. Por ejemplo, cuando una persona se involucra activamente en un colectivo o movimiento porque disfruta organizar estas actividades o formar parte activa de una causa común. En cambio, la regulación identificada se da cuando la persona participa porque reconoce la importancia, utilidad o valor personal o social de esa acción, aun cuando la actividad no sea placentera en sí misma. Por ejemplo, cuando la persona se involucra políticamente porque considera importante contribuir a cambios institucionales o sociales que valora. Así, en la TAD, la motivación extrínseca no se entiende solo como presión externa, sino como una conducta orientada a un resultado que puede separarse de la actividad misma y que puede adoptar formas más autónomas y controladas según el grado de internalización (Lira, 2019; Ryan & Deci, 2000).
Por otro lado, la motivación controlada se refiere a formas de regulación en las que la participación se experimenta como una presión u obligación, ya sea por demandas externas o por presiones internas (Deci & Ryan, 2008; Deci & Vansteenkiste, 2004). En este marco, pueden distinguirse dos tipos de regulación. La regulación introyectada alude a formas de actuación orientadas a evitar sentimientos negativos, como la vergüenza o la culpa, o a mantener la propia valía personal a partir de exigencias internalizadas de manera parcial (Deci & Ryan, 2008; Lira, 2019). Por su parte, la regulación externa se vincula con la participación motivada por recompensas, reconocimientos, sanciones, presiones explícitas o expectativas provenientes del entorno (Lira, 2019; Ryan & Deci, 2000). En el ámbito de la participación política, este tipo de motivación puede expresarse en formas de involucramiento sostenidas por la presión del grupo de pares, la necesidad de reconocimiento social, el temor a la desaprobación o la expectativa de obtener beneficios personales o materiales condicionados a la participación (Kim, 2026). En esa línea, puede pensarse en un continuo de internalización en el que menores niveles de apropiación personal de las normas y valores que orientan la acción política pueden asociarse tanto con una menor disposición a participar (cuando no existen incentivos o presiones suficientes) como con formas de participación más dependientes de controles externos. En determinados contextos, este tipo de regulación podría volver más frágil el involucramiento en acciones dirigidas a la defensa de intereses colectivos o del bien común, o bien favorecer formas de participación basadas en intercambios instrumentales, como las que caracterizan dinámicas clientelares (Muñoz, 2014).
En este contexto, si bien la TAD permite comprender los procesos motivacionales que subyacen a las distintas formas de participación política, resulta igualmente relevante considerar los marcos ideológicos que orientan dicha participación en el espacio político. En efecto, las inclinaciones ideológicas presentan componentes motivacionales en la base de los sistemas de creencias que las sostienen (Jost et al., 2003), lo que permite explorar de manera articulada, aunque conceptualmente diferenciada, la relación entre los tipos de motivación (autónoma y controlada) propuestos por la TAD y las orientaciones ideológicas. Esto resulta especialmente relevante, debido a que la base motivacional de la ideología ha sido escasamente examinada desde el marco de la TAD, particularmente en relación con las formas de participación política.
Desde esta perspectiva, la ideología política puede definirse como un conjunto de creencias sobre cómo debería organizarse la sociedad y cómo habría de establecerse ese orden esperado (Erikson & Tedin, 2003; Jost et al., 2009). Estos sistemas ideológicos poseen una importante capacidad para guiar estilos de vida y conductas de las personas (De la Corte et al., 2004). En ese sentido, la ideología contribuye a configurar ideas y actitudes sobre la sociedad, genera identificación grupal y orienta las representaciones sobre el mundo social y político (Jost et al., 2003, 2009). De este modo, pueden distinguirse dos grandes enfoques en el estudio de la ideología política. Por un lado, un enfoque unidimensional, representado por el continuo clásico izquierda-derecha (Bobbio, 1996). Por otro lado, un enfoque multidimensional que plantea que la ideología política se estructura a partir de distintos componentes motivacionales (Jost et al., 2003, 2009). En esta línea, la investigación en psicología política y social ha mostrado que estos componentes se vinculan con diferentes medidas ideológicas que organizan las actitudes sociopolíticas, particularmente en relación con el autoritarismo de derecha (right-wing authoritarianism, RWA [Altemeyer, 1981, 1998]) y con la orientación a la dominancia social (social dominance orientation, SDO [Pratto et al., 1994]).
Por una parte, el RWA se asocia con una orientación conservadora que enfatiza la adhesión a las tradiciones, la autoridad y el orden social (Altemeyer, 1996), y puede entenderse como una disposición motivacional orientada a la búsqueda de seguridad y control social (Perry et al., 2013). Esta orientación se expresa en una mayor aprobación de las instituciones establecidas y en una tendencia a rechazar a grupos o posiciones percibidos como amenazantes o contrarios a los valores tradicionales (Altemeyer, 1996; García-Sánchez et al., 2022). Aunque su estudio ha tenido mayor desarrollo en Europa y Estados Unidos, también resulta relevante en contextos latinoamericanos, donde las trayectorias de autoritarismo político y fragilidad institucional permiten examinar su relación con distintas formas de participación política (García-Sánchez et al., 2022). En el Perú, mayores niveles de RWA se han asociado con una menor PPNC en contextos urbanos, aunque este patrón no se observa con la misma claridad en contextos rurales (Córdova et al., 2026). Asimismo, en una muestra de jóvenes urbanos, el RWA se asoció inversamente con el interés en la política (Rottenbacher & Schmitz, 2012).
Por otro lado, la SDO se vincula con una visión jerárquica de las relaciones intergrupales, caracterizada por la aceptación y justificación de desigualdades entre grupos sociales (Jost & Thompson, 2000; Perry et al., 2013; Pratto et al., 1994), así como con actitudes que legitiman la inequidad y una menor disposición a favorecer a grupos externos, especialmente cuando estos son percibidos como amenazantes para el estatus del propio grupo (Whitley, 1999). En el contexto peruano, la SDO se ha relacionado con mayores niveles de cinismo político, una evaluación más tolerante de prácticas transgresoras dentro del sistema político y el respaldo a arreglos institucionales coherentes con el modelo neoliberal (Janos et al., 2018; Rottenbacher & Schmitz, 2012), lo que sugiere que podría vincularse con una menor disposición a involucrarse en formas de PPNC orientadas a cuestionar o transformar el sistema vigente (Möring & Pratto, 2024). En suma, desde una perspectiva disposicional, el RWA y la SDO expresan formas diferenciadas de relación con el entorno social y político: mientras el RWA se vincula principalmente con la sumisión a la autoridad, el convencionalismo y la percepción de amenaza, la SDO se asocia con una mayor valoración del poder, la competencia y la dominación interpersonal y grupal (Altemeyer, 1998; Pratto et al., 1994). Estas diferencias sugieren que ambas orientaciones poseen bases motivacionales distintas y pueden vincularse de manera diferenciada tanto con los tipos de motivación (autónoma y controlada) como con las distintas formas de involucramiento político.
En conjunto, lo revisado sugiere que la PPNC puede comprenderse de manera más precisa cuando se consideran tanto sus bases motivacionales como sus orientaciones ideológicas. Desde la TAD, esta forma de participación puede diferir según predominen motivaciones más autónomas o más controladas, mientras que, desde el estudio de la ideología política, constructos como el RWA y la SDO permiten examinar disposiciones vinculadas, respectivamente, con la defensa del orden social y con la legitimación de relaciones jerárquicas y desiguales (Córdova et al., 2026; Jost et al., 2003; Kruglanski, 1996). A modo de ejemplo, evidencia reciente muestra que los motivos de búsqueda de estatus mediante la dominancia se relacionan con expresiones más confrontacionales y extremas de descontento político, lo cual incluye formas de agresión política y apoyo a activismo violento (Petersen et al., 2020). Esta evidencia aunque no proviene de la TAD, resulta relevante porque muestra que el involucramiento político puede estar orientado por motivos psicológicos distintos, no reducibles solo a posiciones ideológicas. En esta línea, la PPNC constituye un ámbito especialmente pertinente para analizar cómo diferentes motivos políticos, orientaciones ideológicas y tipos de motivación (autónoma o controlada) se asocian de manera diferenciada con el involucramiento en repertorios de acción política contestataria. Desde una aplicación temprana de la TAD al ámbito político, se ha propuesto que las formas de participación política pueden diferenciarse según el grado y la forma en que valores y objetivos políticos son internalizados (Drake, 2005). Más ampliamente, otros estudios sobre motivación política han mostrado la relevancia de procesos como el interés y la eficacia para comprender la participación política juvenil (Levy & Akiva, 2019). Desde la TAD, estudios posteriores han mostrado la pertinencia de los procesos motivacionales para comprender el involucramiento político juvenil, tanto desde la satisfacción de necesidades psicológicas básicas (Azis & Wiryawan, 2025; Sheldon et al., 2016) como desde las asociaciones diferenciadas entre distintas formas de motivación y participación política (Han, 2026).
A pesar de estos antecedentes, la investigación sobre participación política juvenil ha tendido a examinar de manera separada los procesos motivacionales y las disposiciones ideológicas. En particular, permanece escasamente explorada la articulación entre los tipos de motivación (autónoma y controlada) propuestos por la TAD y orientaciones ideológicas como el RWA y la SDO. Esta articulación entre procesos motivacionales y orientaciones ideológicas resulta especialmente relevante al considerar que la PPNC comprende repertorios de acción con distintos niveles de disrupción. En este marco, el activismo puede entenderse como una forma de PPNC orientada a la movilización y presión política mediante mecanismos predominantemente no violentos, mientras que el radicalismo supone la disposición a adoptar o justificar formas de acción más disruptivas, incluyendo la aceptación de la violencia como medio para alcanzar objetivos políticos (Möring & Pratto, 2024; Moskalenko & McCauley, 2009). Aunque ambas formas de participación pueden articularse y, bajo determinadas condiciones, producirse procesos de escalamiento desde el activismo hacia repertorios más radicalizados, este tránsito no es lineal ni inevitable (Córdova et al., 2026; Saavedra, 2025). Asimismo, el activismo y el radicalismo no poseen un contenido ideológico unívoco, pues pueden orientarse tanto a cuestionar el sistema político como a defenderlo o reforzarlo, dependiendo del contexto y de las orientaciones ideológicas de los actores involucrados (Möring & Pratto, 2024)
En este marco, los tipos de motivación (autónoma o controlada) no solo pueden relacionarse directamente con distintas formas de involucramiento político, sino también con orientaciones ideológicas que expresan disposiciones diferenciadas frente a la autoridad, el orden social y las relaciones jerárquicas. Desde la TAD, los tipos de motivación (autónoma o controlada) se diferencian por los grados de autonomía y de internalización que sustentan la conducta (Ryan & Deci, 2000), mientras que el RWA y la SDO presentan bases motivacionales diferenciadas vinculadas, entre otros aspectos, con la búsqueda de seguridad, orden y control social, en el caso de la primera, y con la valoración de la jerarquía, el poder y la dominancia entre grupos, en el caso de la segunda (Altemeyer, 1998; Pratto et al., 1994). La existencia de estos componentes motivacionales diferenciados permite plantear una posible articulación entre los tipos de motivación (autónoma o controlada) y las orientaciones ideológicas, las cuales, a su vez, se asocian con distintas formas de participación política. Desde esta perspectiva, resulta pertinente explorar si la relación entre los tipos de motivación y el activismo y el radicalismo se expresa también indirectamente a través de su asociación con el RWA y la SDO.
En el Perú, la articulación entre tipos de motivación (autónoma o controlada), orientaciones ideológicas y formas diferenciadas de PPNC no ha sido investigada, particularmente en población juvenil universitaria. En este marco, el presente estudio explora un modelo en el que los tipos de motivación (autónoma o controlada) se relacionan con distintas orientaciones ideológicas y, a través de estas relaciones, con expresiones diferenciadas de PPNC, particularmente el activismo y el radicalismo político.
Asimismo, se proponen las siguientes tres hipótesis de investigación. En primer lugar, considerando el contexto político peruano en el que se desarrolló el estudio, se espera que mayores niveles de RWA y de SDO se asocien con una menor disposición hacia formas de PPNC, tanto en expresiones de activismo como de radicalismo político, en tanto estas expresiones se orienten al cuestionamiento del orden político vigente (Córdova et al., 2026; Janos et al., 2018; Rottenbacher & Schmitz, 2012). En segundo término, se plantea que la motivación autónoma se asociará con una mayor disposición hacia la PPNC, así como con menores niveles de RWA y de SDO. Por último, se espera que la motivación controlada se asocie con una menor disposición hacia la PPNC, así como con mayores niveles de RWA y SDO.
Dado el carácter escasamente estudiado de la articulación entre los tipos de motivación (autónoma o controlada) y las orientaciones ideológicas, se explorarán adicionalmente las relaciones indirectas entre dichas formas de regulación y las expresiones de PPNC a través del RWA y la SDO. En conjunto, el presente estudio contribuye a la literatura al integrar un enfoque motivacional basado en la TAD con un enfoque ideológico dual, permitiendo analizar de manera articulada cómo distintos tipos de motivación (autónoma o controlada) y orientaciones ideológicas se relacionan con expresiones diferenciadas de PPNC en jóvenes, en un contexto de debilitamiento democrático y crisis política como el peruano (Chaparro, 2018; Espinosa, Chaparro et al., 2025; Espinosa, Sierra & Anaya, 2025).
MÉTODO
Participantes
En este estudio correlacional la muestra estuvo conformada por 201 estudiantes de universidades privadas y públicas de Lima Metropolitana. La selección de los participantes se realizó mediante un muestreo no probabilístico de tipo intencional, en función de la viabilidad de acceso a la muestra (Schrage & Reyes, 2001). El tamaño de la muestra se calculó utilizando G*Power 3.1 (Faul et al., 2007), programa que, con un poder de 80 % y un tamaño de efecto mediano (.20, p < .05), dio como resultado una muestra mínima de 193 participantes. Como criterio de inclusión, se consideró que los participantes se encontraran matriculados en una universidad de Lima Metropolitana al momento de la recolección de los datos.
La edad media de los participantes fue de 22.40 (DE = 3.49). De la muestra total, 112 fueron de género masculino (55.7 %), 87 femenino (43.3 %), un participante mencionó la opción “Otros” (0.5 %) y uno la opción “Prefiero no decir” (0.5 %). La mayoría de estudiantes nacieron en Lima (n = 132, 65.7 %), seguidos por los nacidos en provincia (n = 66, 32.8 %) y en el extranjero (n = 3, 1.5 %). La gran mayoría reportó estudiar en una universidad privada (n = 170, 84.6 %) y otros en una pública (n = 31, 14.4 %). Del total de participantes, 98 tienen una orientación política de derecha (48.8 %) y 103 son de izquierda (51.2 %). Con respecto al tipo de activismo, 65 defienden el derecho de las mujeres (32.3 %), 33 son ambientalistas (16.45 %), 21 son animalistas (10.4 %), 12 defienden los derechos LGTBQ+ (6 %), y 70 apoyan otras iniciativas (34.8 %).
Medidas
Información sociodemográfica
Se incluyó un cuestionario sociodemográfico diseñado para recoger información relevante de los participantes, específicamente el género, la edad, el tipo de universidad en donde estudian (pública o privada) y su orientación política en el continuo izquierda-derecha.
Autoritarismo de derecha
El RWA fue evaluado mediante la versión abreviada de la escala de autoritarismo de derecha desarrollada por Zakrisson (2005), traducida al español y adaptada al contexto peruano (Rottenbacher et al., 2011). Este instrumento, derivado de la escala original de Altemeyer (1998), evalúa la adhesión a la autoridad, el convencionalismo y la agresión autoritaria como componentes centrales del constructo. La escala está compuesta por quince ítems (p. ej., “Hay muchas personas radicales e inmorales tratando de arruinar todo. La sociedad debería detenerlos”) con un formato de respuesta tipo Likert de seis puntos (1 = Totalmente en desacuerdo, 6 = Totalmente de acuerdo). En el presente estudio, el análisis factorial exploratorio mostró una estructura unidimensional, al igual que el análisis factorial confirmatorio (AFC: χ2[58] = 150.75 [p < .001]; raíz cuadrada media del error de aproximación [RMSEA] = .057 [90 % de intervalo de confianza, IC = .034−.078]; raíz cuadrada media residual estandarizada [SRMR] = .082; índice de ajuste comparativo [CFI] = .99; índice de Tucker-Lewis [TLI] = .99; índice de bondad de ajuste [GFI] = .98). El instrumento de medición también logró un adecuado coeficiente de consistencia interna, con un alfa de Cronbach igual a .81 y un omega de McDonald igual a .82.
Orientación a la dominancia social
La SDO fue evaluada mediante la escala de orientación a la dominancia social (Pratto et al., 1994), adaptada en Chile (Cárdenas et al., 2009) y utilizada en el Perú (Valencia-Moya et al., 2018). La escala mide la preferencia por relaciones jerárquicas entre grupos sociales y la legitimación de la desigualdad como principio organizador del orden social. El instrumento está compuesto por dieciséis ítems (p. ej., “Ningún grupo de personas debería dominar la sociedad” o “A veces es necesario utilizar la fuerza para conseguir lo que tu grupo quiere”), con un formato de respuesta tipo Likert de seis puntos (1 = Totalmente en desacuerdo, 6 = Totalmente de acuerdo). En el presente estudio, el análisis factorial exploratorio mostró una estructura unidimensional, al igual que el AFC (χ2[102] = 182.95 [p < .001]; RMSEA = .063 [90 % IC = .048−.078]; SRMR = .064; CFI = 1; TLI = 1; GFI = .98). El instrumento logró un coeficiente de consistencia interna alfa de Cronbach de .82 y un coeficiente omega de McDonald de .88.
Tipos de motivación
Los tipos de motivación (autónoma o controlada) fueron evaluados mediante una adaptación de la escala de autorregulación académica realizada por Vansteenkiste et al. (2009; desarrollada originalmente por Ryan & Connell, 1989). La versión de Vansteenkiste et al., (2009) fue traducida y aplicada en el Perú por Mixán (2015). Para el presente estudio, la escala fue adaptada al contexto de la participación política con el fin de medir la motivación autónoma y controlada de los participantes. La adaptación contó con la evaluación de cinco jueces (doctores en psicología con experiencia en investigación sobre motivación), quienes coincidieron en la adecuación de los ítems para el contexto de estudio. La versión adaptada evalúa las razones que orientan la participación en actividades políticas, diferenciando entre motivación autónoma y controlada. La motivación autónoma se refiere a una participación basada en el interés, la importancia personal o valores internalizados (p. ej., “Participo de la política no convencional [activismo] porque estoy altamente interesado[a] en hacerlo”). La motivación controlada, por su parte, se refiere a una participación guiada por presiones externas o internas, como la búsqueda de aprobación social o la evitación de culpa (p. ej., “Participo de la política no convencional [activismo] porque me sentiría culpable si no participara”). Las respuestas se registraron en una escala tipo Likert de siete puntos (1 = Totalmente en desacuerdo, 7 = Totalmente de acuerdo). El análisis factorial exploratorio de la escala presentó una estructura bidimensional que evidencia los factores de motivación autónoma y controlada, al igual que el AFC (χ2[82] = 210.97 [p < .001]; RMSEA = .089 [90 % IC = .074−.10]; SRMR = .064; CFI = .97; TLI = .97; GFI = .95). El coeficiente de consistencia interna por alfa de Cronbach fue de .94 y .87 para la motivación autónoma y la motivación controlada, respectivamente; el coeficiente omega de McDonald para ambas fue de .93 y .87.
Participación política no convencional
La PPNC fue evaluada mediante la escala de intención de activismo y radicalismo (Moskalenko & McCauley, 2009) adaptada al español, la cual está compuesta por ocho ítems que miden la disposición a involucrarse en acciones de activismo político (p. ej., “Trabajaría como voluntario en una organización que luche por los derechos políticos y legales de mi grupo”, “Atacaría a la policía o a las fuerzas de seguridad si viera que ellos golpean a miembros de mi grupo”). Los ítems se respondieron en una escala tipo Likert de siete puntos (1 = Totalmente en desacuerdo, 7 = Totalmente de acuerdo). El análisis factorial exploratorio presentó una estructura bidimensional que evidencia los factores de activismo y radicalismo. El AFC mostró la misma estructura bidireccional (χ2[100] = 150.75 [p < .001]; RMSEA = .050 [90 % IC = .033−.066]; SRMR = .082; CFI = .99; TLI = .99; GFI = .98). Para el activismo y el radicalismo, la confiabilidad de las puntuaciones evaluada por un alfa de Cronbach fue de .83 y .85, respectivamente, y por un omega de McDonald, de .79 y .96.
Procedimiento
La recolección de información se llevó a cabo de manera virtual mediante un cuestionario administrado a través de la plataforma Google Forms y difundido por diversas redes sociales (p. ej., Facebook, LinkedIn, Instagram). Antes de responder los cuestionarios, los participantes otorgaron su consentimiento mediante un formulario en el que se detallaban los objetivos del estudio, el carácter voluntario de su participación, la garantía de anonimato y el uso exclusivamente académico de la información recolectada. El estudio se desarrolló en conformidad con los principios éticos de la investigación en psicología, resguardando en todo momento el bienestar de los participantes. La aplicación tuvo una duración aproximada de diez minutos.
Análisis de la información
Para examinar la validez basada en la estructura interna de las medidas así como su confiabilidad (consistencia interna por alfa de Cronbach y omega de McDonald), se utilizó el programa Statistical Package for the Social Sciences (versión 29). Este programa también se empleó para analizar el rol de las variables demográficas continuas y categóricas mediante correlaciones y análisis de varianza, así como para realizar los análisis descriptivos y correlacionales.
Para el análisis de senderos, se utilizó el programa estadístico LISREL, versión 8.5 (Jöreskog & Sörbom, 1996). Se consideraron diferentes índices de ajuste del modelo, incluyendo el chi cuadrado (χ2), el que disminuye a medida que mejoran los índices de ajuste de los modelos calculados. Para juzgar la idoneidad del modelo, se consideró la combinación de diversos índices de ajuste recomendados por Hu y Bentler (1999), que incluyen a la RMSEA, con valores cercanos a .06 como indicadores de buen ajuste; la SRMR, con valores cercanos o inferiores a .08 como adecuados; y el CFI, con valores iguales o superiores a .95 como indicadores de buen ajuste. Adicionalmente, se consideraron los índices TLI y GFI considerando valores iguales o superiores a .95 como evidencia de buen ajuste del modelo. Se utilizó el estimador de máxima verosimilitud junto con el método de bootstrapping para el análisis de senderos.
En el caso de las comparaciones de modelos anidados, se calculó la diferencia del chi cuadrado (∆χ2) y de los grados de libertad (∆gl) entre los modelos. Este procedimiento permite evaluar si la inclusión o eliminación de parámetros mejora significativamente el ajuste del modelo. Cuando la diferencia del chi cuadrado no es significativa, se prefiere el modelo más parsimonioso, es decir, aquel con mayor número de grados de libertad y menor número de parámetros estimados. En cambio, cuando la diferencia es significativa, se considera que el modelo menos restringido presenta un mejor ajuste a los datos (Bollen, 1989). Para estimar los efectos indirectos, se utilizó el procedimiento propuesto por Preacher y Hayes (2008). Se realizó un análisis bootstrap basado en cinco mil muestras para estimar los intervalos de confianza al 95 % (IC 95 %) de los efectos indirectos. Cuando el IC de 95 % no incluye el valor cero, el efecto indirecto se considera estadísticamente significativo (con un valor de p < .05). Los tamaños del efecto se interpretaron de acuerdo con los criterios de Cohen (1988).
RESULTADOS
Con respecto a las variables demográficas, no se encontraron relaciones significativas con las variables principales del estudio. Las medias, desviaciones estándares y correlaciones entre las variables psicológicas estudiadas se presentan en la Tabla 1. Asimismo, los indicadores de asimetría y curtosis se ubican dentro de rangos aceptables con valores absolutos menores a 2 (Hair et al., 2012).
La Tabla 1 muestra que la motivación autónoma se correlacionó positivamente con el activismo y negativamente con la SDO y el RWA. Por su parte, la motivación controlada se correlacionó positivamente con la SDO y el RWA y, en menor magnitud, con el radicalismo. La SDO y el RWA se correlacionaron positivamente entre sí, y ambas variables se correlacionaron negativamente con el activismo y el radicalismo. Finalmente, el activismo y el radicalismo presentaron una correlación positiva (ver Tabla 1).
Tabla 1
Medias, desviaciones estándar y correlaciones entre las variables (n = 201)
|
M (DS) |
MA |
MC |
SDO |
RWA |
Activismo |
|
|
MA |
5.08 (1.39) |
|||||
|
MC |
2.68 (1.23) |
.13 |
--- |
|||
|
SDO |
2.45 (1.08) |
-.24*** |
.29*** |
--- |
||
|
RWA |
3.24 (1.03) |
-.29*** |
.31*** |
.49*** |
--- |
|
|
Activismo |
5.48 (1.23) |
.54*** |
-.12 |
-.33*** |
-.36*** |
--- |
|
Radicalismo |
3.52 (1.67) |
.13 |
.15* |
-.14* |
-.20** |
.31*** |
Nota. * p < .05. ** p < .01. *** p < .001. M = media. DS = desviación estándar. MA = motivación autónoma. MC = motivación controlada.
Con respecto al análisis de senderos, y en función de la hipótesis de mediación planteada, se evaluaron modelos de mediación total y parcial. Los parámetros fueron modelados considerando las correlaciones obtenidas. El primer modelo correspondió a un modelo de mediación total, en el cual la SDO y el RWA mediaban completamente la relación entre las motivaciones (autónoma y controlada) y las variables de salida (activismo y radicalismo). Este primer modelo incluyó las relaciones directas entre ambos tipos de motivación (autónoma y controlada) y los dos mediadores (SDO y RWA), así como las relaciones directas entre los mediadores y las variables de salida (activismo y radicalismo). El modelo obtuvo índices de ajuste inadecuados: χ2(4) = 61.84 (p < .001); RMSEA = .27 (90 % IC = .21−.33); SRMR = .10; CFI = .71; TLI = .71; GFI = .91.
El segundo modelo incluyó las relaciones estimadas en el primer modelo, además de las relaciones directas entre las variables de entrada y de salida. Específicamente, se estimó una relación directa entre motivación autónoma y activismo, pero no entre motivación autónoma y radicalismo, dada la ausencia de una correlación significativa con esta última variable. Asimismo, se estimó una relación directa entre motivación controlada y radicalismo, pero no entre motivación controlada y activismo, dada la ausencia de una correlación significativa entre estas variables. Este segundo modelo presentó mejores índices de ajuste: χ2(2) = 2.90 (p = .23); RMSEA = .048 (90 % IC = .00−.16); SRMR = .021; CFI = 1; TLI = .97; GFI = 1. Este modelo se presenta en la Figura 1, junto con la proporción de varianza explicada en las variables endógenas (R2). Adicionalmente, se llevó a cabo la ∆χ2 y la ∆gl, y estas comparaciones mostraron una diferencia significativa (∆χ2 = 58.95; ∆gl = 2 [p < .001]), por lo que se retuvo el modelo 2 como modelo final.
Como se observa en la Figura 1, la motivación autónoma presentó una relación directa positiva con el activismo, mientras que la motivación controlada presentó una relación directa positiva con el radicalismo. Además, el análisis bootstrap mostró que el RWA medió significativamente la relación positiva entre motivación autónoma y activismo (β = .05 [IC 95 % = .02−.11]) mas no fue significativa con respecto al radicalismo (β = .05 [IC 95 % = -.01−.10]); y la SDO medió positivamente la relación entre motivación autónoma y activismo (β = .08 [IC 95 % = .02−.10]). Por su parte, la prueba de bootstrap mostró que el RWA medió negativamente la relación entre motivación controlada y activismo (β = -.05 [IC 95 % = -.18−.03]) y radicalismo (β = -.08 [IC 95 % = -.15−.03]), mientras que la SDO medió negativamente la relación con el activismo (β = -.05 [IC 95 % = -.15−.03]).
Figura 1
Modelo de mediación final (n = 201)

Nota. * p < .05. ** p < .01. *** p < .001. R2 = cantidad de varianza explicada. Las líneas punteadas muestran efectos de la mediación no significativos.
DISCUSIÓN
Los resultados del presente estudio permiten analizar la PPNC juvenil en el Perú como un fenómeno que articula procesos motivacionales y orientaciones ideológicas vinculadas con distintas formas de acción política. En este marco, resulta importante retomar el contexto político peruano reciente, caracterizado por una crisis de representación sostenida, debilitamiento democrático y una creciente desconfianza hacia las instituciones políticas (Chaparro, 2018; Espinosa, Chaparro et al., 2025; Espinosa, Sierra & Anaya, 2025), pues dicho escenario permite comprender el sentido de las hipótesis planteadas sobre la relación entre los tipos de motivación (autónoma o controlada), la ideología y la PPNC. Esto resulta especialmente relevante considerando que, en los últimos años, formas de participación como el activismo y —en menor medida— el radicalismo han adquirido una presencia significativa como mecanismos de expresión y presión política, particularmente entre jóvenes en el Perú (Góñez-Cruz & Cueto, 2022; Tintaya & Cueto, 2021). Asimismo, como sugiere la literatura, estas expresiones de participación no poseen un contenido político unívoco, sino que, dependiendo del contexto político y de las orientaciones ideológicas involucradas, pueden adquirir sentidos tanto prosistémicos como antisistémicos (Córdova et al., 2026; Möring & Pratto, 2024; Petersen et al., 2020).
En el caso peruano, marcado por movilizaciones juveniles orientadas principalmente a cuestionar dinámicas percibidas como antidemocráticas o corruptas por parte de las autoridades y élites políticas (Góñez-Cruz & Cueto, 2022; Tintaya & Cueto, 2021), resulta razonable pensar que mayores niveles de RWA y SDO se relacionen con una menor disposición, o menor tolerancia, hacia formas de acción política contestataria (Córdova et al., 2026; Janos et al., 2018). En este sentido, las relaciones observadas entre RWA, SDO y PPNC adquieren particular relevancia en un contexto en el que amplios sectores de la ciudadanía perciben que los canales institucionales tradicionales resultan insuficientes, ineficientes o incluso contrarios a las demandas sociales y democráticas (Espinosa, Chaparro et al., 2025; Villanueva Mansilla, 2021). Desde esta perspectiva, los hallazgos sugieren que orientaciones ideológicas asociadas con una mayor defensa del orden social existente y de arreglos jerárquicos tradicionales tenderían a inhibir formas de participación política orientadas a cuestionar críticamente el statu quo político e institucional (Córdova et al., 2026; Möring & Pratto, 2024).
Uno de los principales aportes de este trabajo es la incorporación de la TAD como un marco conceptual relevante para la comprensión de fenómenos políticos complejos en contextos sociopolíticos igualmente complejos. Desde la TAD, los tipos de motivación (autónoma o controlada) no se encuentran disociados del contexto social en el que emergen y se desarrollan (Ryan & Deci, 2000), lo que permite analizar la participación política como una práctica situada y vinculada a procesos de internalización de valores, normas y orientaciones colectivas. En esta línea, los resultados sugieren que distintas formas de PPNC podrían sustentarse en diferentes tipos de motivación (autónoma o controlada).
Desde esta perspectiva, la relación observada entre motivación autónoma y activismo político podría interpretarse a partir de la búsqueda de condiciones sociales y políticas compatibles con formas más autodeterminadas de desarrollo psicológico y colectivo. Consistentemente con la TAD, cuando las personas se involucran en ámbitos que perciben como significativos e internamente valorados, tienden a desarrollar formas más activas y sostenidas de compromiso con dichos espacios (Ryan & Deci, 2000). En el ámbito de la política, esto podría traducirse en una mayor disposición a interesarse por los asuntos políticos y públicos (Russo & Stattin, 2017) y, por ende, a involucrarse en acciones colectivas orientadas a defender o reconstruir contextos percibidos como favorables para la autonomía, la autoexpresión, el sentido de pertenencia y la eficacia colectiva (Drake, 2005; Han, 2026; Levy & Akiva, 2019; Sheldon et al., 2016). En ese sentido, el activismo juvenil podría entenderse no únicamente como una respuesta frente al malestar o la crisis política, sino también como una práctica orientada a preservar condiciones democráticas que permitan sostener formas más autónomas, reflexivas y participativas de vida social y política (Azis & Wiryawan, 2025).
Consistentemente con lo anterior, la motivación autónoma se relacionó positivamente con el activismo político y negativamente con el autoritarismo y la SDO, orientaciones ideológicas que, en el contexto peruano reciente, tienden a oponerse a formas de movilización orientadas a cuestionar dinámicas percibidas como antidemocráticas o excluyentes (Espinosa, Sierra & Anaya, 2025; Janos et al., 2018; Möring & Pratto, 2024; Rottenbacher & Schmitz, 2012). Esto sugiere que formas de participación asociadas con el activismo no violento podrían encontrarse más vinculadas con procesos de internalización de valores políticos, compromiso reflexivo y participación basada en convicciones personales y colectivas. En contextos de crisis democrática, este tipo de regulación podría favorecer formas de involucramiento político orientadas a cuestionar críticamente arreglos institucionales percibidos como problemáticos y a promover transformaciones sociales mediante repertorios colectivos de acción (Saavedra, 2025; Sandoval & da Silva, 2016).
Por otro lado, la motivación controlada mostró un patrón más complejo. Aunque se asoció indirectamente con menores niveles de PPNC a través de mayores niveles de RWA y SDO, también presentó un efecto directo positivo sobre el radicalismo. Este hallazgo resulta particularmente relevante, ya que sugiere que determinadas formas más disruptivas de acción política podrían vincularse con formas de regulación menos internalizadas y más dependientes de presiones externas, validación grupal o dinámicas identitarias colectivas (Möring & Pratto, 2024; Petersen et al., 2020). En este sentido, la relación entre motivación controlada y radicalismo podría dialogar con literatura que vincula procesos de rigidez cognitiva, polarización y aceptación de repertorios violentos con formas de involucramiento político sostenidas más por dinámicas reactivas o confrontacionales que, por procesos plenamente autodeterminados. No obstante, estos resultados no excluyen la posibilidad de que individuos con motivaciones predominantemente autónomas puedan transitar, bajo determinadas condiciones, desde formas de activismo no violento hacia repertorios más radicalizados de acción política, tal como sugiere la relación positiva observada entre activismo y radicalismo (Córdova et al., 2026; Saavedra, 2025). En este punto, resulta necesario profundizar en las condiciones sociales y políticas que podrían favorecer procesos de escalamiento dentro de la propia PPNC en individuos con motivación autónoma (regulación identificada, intrínseca).
Los resultados sugieren que, tanto motivacional como ideológicamente, el activismo y el radicalismo no constituyen, necesariamente, expresiones equivalentes de PPNC. Mientras el activismo puede entenderse como una forma de movilización política predominantemente no violenta y sostenida por una internalización del compromiso colectivo y una búsqueda de transformación social, el radicalismo parece representar un umbral distinto de legitimación de repertorios políticos disruptivos y violentos (Möring & Pratto, 2024). En esta línea, resulta razonable pensar que determinadas formas de radicalismo sean precedidas por experiencias previas de activismo cuyos resultados son percibidos como insuficientes para generar cambios políticos efectivos (Saavedra, 2025). Así, los hallazgos del estudio sugieren que distintas expresiones de PPNC podrían encontrarse asociadas con motivación autónoma o controlada y orientaciones ideológicas diferenciadas. En suma, aunque el activismo y el radicalismo aparecen relacionados entre sí, los resultados sugieren que ambos podrían constituir repertorios de acción política diferenciados que pueden coexistir y articularse de distintas maneras, incluso secuencialmente, según el contexto político y social.
En conjunto, los resultados permiten identificar dos patrones generales: por un lado, una configuración caracterizada por mayor motivación autónoma, menores niveles de autoritarismo y SDO, y una mayor disposición hacia formas de activismo político orientadas a cuestionar críticamente el orden social vigente; por otro lado, un patrón asociado con mayor motivación controlada, mayores niveles de autoritarismo y SDO, y una menor disposición general hacia formas de participación política contestataria, aunque con una mayor apertura relativa hacia formas más radicalizadas, y potencialmente violentas, de acción política bajo determinadas condiciones. En el contexto peruano actual, atravesado por altos niveles de polarización política y conflictividad social, estos patrones sugieren que las formas de PPNC pueden responder a procesos motivacionales y políticos diferenciados, incluso cuando se expresan dentro de un mismo repertorio general de acción colectiva.
El estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones causales concluyentes entre las variables analizadas. En particular, si bien el ordenamiento del modelo se sustenta teóricamente en la posible articulación entre los tipos de motivación (autónoma o controlada) y las orientaciones ideológicas, el diseño del estudio no permite establecer precedencia temporal entre estos constructos. Por tanto, también resulta plausible considerar un ordenamiento alternativo en el que las orientaciones ideológicas se relacionen con los tipos de motivación (autónoma y controlada) y, a través de estas, con las formas de participación política. Futuros estudios longitudinales podrían contrastar estas rutas alternativas y establecer con mayor precisión la direccionalidad de estas relaciones. En segundo lugar, la estimación del tamaño muestral se realizó utilizando el software G*Power, herramienta que no cuenta con un módulo específico para análisis de mediación. Dado que esto puede subestimar la muestra requerida para este tipo de modelos, no es posible garantizar plenamente que el tamaño muestral obtenido proporcione una potencia estadística suficiente para detectar efectos indirectos, en particular aquellos de menor magnitud o intensidad. Finalmente, la muestra se concentró en jóvenes universitarios de Lima Metropolitana, procedentes principalmente de universidades privadas, lo que podría implicar una sobrerrepresentación de determinados perfiles socioeconómicos y educativos. Esta composición limita la generalización de los hallazgos a jóvenes con otras trayectorias educativas y condiciones sociales, así como a otros grupos poblacionales y contextos regionales del país, en los que se han observado diversas expresiones de PPNC, desde protestas y movilizaciones hasta tomas de locales universitarios (Redacción Internacional, 2026).
Esta investigación evaluó principalmente disposiciones e intenciones de PPNC más que conductas políticas efectivas, particularmente en relación con el radicalismo, por lo que futuros estudios podrían profundizar en el análisis de trayectorias concretas de participación política mediante diseños que indaguen con mayor precisión en el comportamiento político.
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