EDITORIAL
Coproducir lo público — (des)aprendizajes del espacio público en el sur global
https://doi.org/10.26439/limaq2026.n017.8569
Según el sociólogo Jürgen Habermas (1994), el término público abarca todas aquellas manifestaciones de la existencia humana que poseen una relevancia común y, en consecuencia, están sujetas a procesos de negociación y reglamentación social. Desde esta perspectiva, el espacio público se configura como un escenario donde ocurren encuentros significativos, se negocian intereses y se gestionan conflictos. Desde que Henri Lefebvre (1969) invitó a la lucha colectiva por la ciudad y los espacios públicos, esta temática ha adquirido una presencia recurrente, tanto en la práctica de los planificadores urbanos como en la discusión científica, no solo en el norte, sino también en el sur global. En este contexto, lo público sigue siendo un concepto en construcción, moldeado por un pasado de dominio colonial, represión y conflictos políticos. En este proceso, los espacios públicos han desempeñado un rol crucial como plataformas de resistencia, negociación y transformación social.
La informalidad urbana, característica predominante de las ciudades del sur global, desempeña un papel central en la construcción y experiencia de la esfera pública. Si bien a menudo se asocia con el desorden y la sensación de inseguridad en el espacio público, también —sin caer en una visión romántica— fomenta dinámicas innovadoras. Este fenómeno activa el espacio público, por ejemplo, a través de prácticas comunitarias de urbanismo táctico y placemaking, generando así espacios de encuentro colectivo que contribuyen significativamente a la creación cotidiana de lo público.
Surge, por tanto, la necesidad urgente de explorar y redefinir colectivamente el significado de lo público y el espacio público desde la perspectiva del sur global. Invitamos a reconocer los espacios públicos como recursos y plataformas para el aprendizaje colaborativo, donde se forja la sociedad, se fortalece la ciudadanía, se coproduce conocimiento crítico y se fomenta el sentido de comunidad. Los procesos de aprendizaje colectivo y coproducción se desarrollan de manera constante, impredecible y espontánea (McFarlane, 2011). No obstante, plantean preguntas esenciales: ¿Bajo qué circunstancias el espacio público se convierte en un lugar regenerativo de aprendizaje colectivo? ¿Qué tipos de conocimientos se coproducen en estos espacios? ¿Y cuáles de estos conocimientos nos ayudan a redefinir nuestro entendimiento del espacio público?
Con estas preguntas como guía, en esta primera convocatoria temática “Coproducir lo público – (des)aprendizajes del espacio público en el sur global”, se seleccionaron ocho artículos que ofrecen perspectivas sobre iniciativas en curso de coproducción de lo público y del espacio público desde distintos ángulos, enfoques y aproximaciones, subrayando la complejidad y riqueza del fenómeno. Muestran ejemplos que nos pueden guiar hacia un entendimiento contextualizado de lo público y, en su forma materializada, del espacio público.
Carlos Quedas Campoy y Cleide Izidoro abren la discusión con su exploración del concepto placemaking periférico que, según los autores, conlleva el gran potencial de convertirse en una nueva “epistemología urbana insurgente”, lo cual abre la mirada hacia formas alternativas de hacer ciudad a partir de las dinámicas urbanas de barrios populares en zonas periféricas. Para ello, los autores exploran un vecindario construido informalmente y ubicado en las zonas periféricas de Sao Paulo (Brasil). Basándose en su caso de estudio, deconstruyen el placemaking, concepto establecido en el mundo europeo, y reconstruyen su entendimiento desde una perspectiva latinoamericana. Concluyen que las dinámicas, estrategias y conocimientos encontrados en las zonas periféricas tienen el potencial de escalarse a otros ámbitos urbanos “sin perder vínculo territorial”. Los autores nos invitan a repensar la ciudad desde las dinámicas locales, reconociendo que las periferias son espacio de coproducción y aprendizaje colectivo.
Más allá observamos que lo público y el espacio público no se construyen únicamente de manera física, sino también a través de los impulsos y las actividades que generan. Ambos se ven altamente influidos por las narrativas que construimos sobre lo público. Gianluca Perseu, Celma Paese y Lucas Balteiro exploran este aspecto y cómo el espacio público es construido y reproducido a través de narrativas. Mediante el análisis de las narrativas públicas sobre tres parques ribereños del Brasil, los autores identifican términos y conceptos recurrentes que todavía reproducen estructuras de poder verticales y el desarrollo neoliberal de nuestras ciudades, al tiempo que marginan nociones como la justicia espacial y la inclusión social. Asimismo, demuestran cómo los espacios públicos son configurados, coproducidos y reproducidos por narrativas predominantes dentro de la comunidad de planificación. Con su trabajo, los autores nos hacen ver y entender la importancia del lenguaje en la construcción de lo público y del espacio público.
En la misma línea, Irene Quintáns-Pintos y Lupicinio Íñiguez-Rueda, en su estudio “El cuidado y los lenguajes de acción pública vinculados al entorno construido”, analizan las narrativas en torno al cuidado empleadas por el sector público, en contraste con aquellas de los colectivos de activismo urbano en el ámbito de la movilidad urbana, y cómo estas influyen en la construcción colectiva de la ciudad. Para ello, realizan un estudio comparativo entre Ámsterdam y Barcelona, centrado en dos iniciativas de movimientos urbanos críticos de la comunidad ciclista local, surgidas tras incidentes trágicos en el espacio público, y examinan cómo estos acontecimientos han influido en las políticas públicas y en el discurso público en relación con el concepto de ciudad cuidadora. Aunque el artículo se centra en dos casos europeos, los autores subrayan el potencial de aplicar este enfoque en el hemisferio sur. Asimismo, exploran una metodología ejemplar para deconstruir las narrativas establecidas del concepto tradicional de cuidado y su relación con el espacio público, con miras a su reconstrucción a partir de esa metodología. En relación con la temática de este número, su trabajo plantea interrogantes sobre si somos conscientes de las diversas formas de coproducción del espacio público y si estamos otorgando suficiente atención a los grupos vulnerables en este contexto.
Esta cuestión nos conduce al trabajo de Luis Sánchez Castañeda y Carlos Ricardo Aguilar Astorga, quienes investigan el nivel de democratización de los instrumentos de planificación pública. Para ello, analizan críticamente el proceso de formulación de dos programas gubernamentales de planificación urbana en Ciudad de México desde una perspectiva de derechos humanos, contrastando las políticas públicas locales con movimientos e iniciativas de la sociedad civil orientadas a la resistencia territorial. Guiado por el modelo escalera de participación de Arnstein, el estudio revela un nivel aún muy limitado de participación ciudadana en la formulación e implementación de esos programas. Por otro lado, los movimientos civiles locales demuestran la capacidad de cuestionar las lógicas dominantes de la planificación urbana, lo que evidencia mecanismos alternativos y comunitarios de coproducción de lo público. Según los autores, se identifica “una brecha estructural entre el ideal de la planificación democrática y la realidad de la práctica tecnocrática”. Si bien el estudio reconoce la fortaleza de las iniciativas de la sociedad civil, concluye que no solo se requieren mejorar las herramientas técnicas de planificación, sino también promover un cambio en los valores generales que sustentan las políticas urbanas hacia la justicia social y ambiental.
En su trabajo, Dayra Vargas Ardila visibiliza las distintas perspectivas e intereses que convergen en la coproducción de espacios públicos, configurándolo en espacio de diversidad, conflicto y consenso. En su contribución, la autora analiza tres casos de revitalización urbana en Colombia que convierten antiguos paisajes industriales en espacios públicos. Según su estudio, esta recuperación, marcada por los intereses de diferentes actores involucrados, a menudo crea espacios de conflictos y discusión. En el contexto de esta publicación, la autora abre la pregunta sobre ¿cuáles son estos diferentes intereses que forman nuestros espacios públicos? ¿Y cuánta atención y visibilidad damos a los diferentes grupos de interés y necesidades identificadas?
En esta misma línea, los siguientes dos artículos dan visibilidad a iniciativas emergidas desde la sociedad civil y el movimiento ciudadano. Ambos demuestran cómo el espacio público puede ser coproducido por la ciudadanía y adquirir así cierto grado de resiliencia. Por un lado, Adriana Sansao Fontes, Carolina Resende Ferraz y João Pedro Oliveira Pompeu de Pina muestran en su estudio comparativo tres iniciativas y estrategias de recuperación del espacio público para las personas. Las iniciativas investigadas, ubicadas en Brasil, Colombia y Chile, son promovidas por grupos organizados desde la sociedad civil. Basándose en la metodología del urbanismo táctico, los autores analizan los tres casos identificando los elementos espaciales, las problemáticas y objetivos de los proyectos. Los autores concluyen que “las acciones inventadas por la comunidad representan formas de empoderamiento ciudadano, y que, cuando se acompañan con instrumentos adecuados y reconocimiento institucional, incrementan su potencial de multiplicación, replicabilidad y permanencia”, y exigen una combinación entre “espacios inventados” y “espacios invitados”.
Por otro lado, Wagner Rezende aborda la experiencia del urbanismo colaborativo entre estudiantes de la Universidad Federal de Goias y dos grupos vecinales en la creación de un parque público en zonas periféricas de Goiânia (Brasil). Este caso sirvió a los investigadores para explorar la construcción colaborativa de un espacio público comunitario. A nivel teórico, el artículo explora el concepto y el papel de los urban commons (bienes comunes urbanos) en el contexto del derecho a la ciudad de Henri Lefebvre. Esta exploración teórica, respaldada por datos empíricos, permite a los autores hacer hincapié en el concepto de ciudadanía insurgente, definiéndolo como un aspecto crucial en la construcción colaborativa de lo público, al integrar a la comunidad local. Según el autor, la creación de espacios públicos va más allá del proceso de planificación física, es un proceso complejo y una interacción entre el espacio físico, los bienes comunes urbanos, la experiencia y la ciudadanía, entre otros.
Para cerrar este número temático, incorporamos una perspectiva histórica sobre la coproducción de los espacios públicos y su configuración a lo largo del tiempo. Henry Farkas y Jane Victal aplican el concepto de no-lugar de Marc Augé al caso de una plaza pública en São Paulo, la plaza Patriarca, intervenida por Paulo Mendes da Rocha en 1992 y marcada por un complejo desarrollo histórico. A partir de este concepto, los autores analizan y exploran la situación actual de este espacio público específico, así como los procesos mediante los cuales llega a adquirir significado para la ciudadanía, aun siendo un no-lugar. Partiendo de esta dicotomía conceptual, los autores proponen un enfoque sugerente para repensar el fenómeno de lo público desde las perspectivas y experiencias del sur global y su materialización en el espacio público. ¿Podría ser este un posible camino para seguir?
Los artículos seleccionados evidencian la urgente necesidad de reflexionar sobre la temática y muestran una diversidad de enfoques para abordarla: desde perspectivas teóricas hasta formas de hands-on activism (activismo práctico); y desde acciones comunitarias hasta políticas públicas. Ofrecen una visión del estado actual del proceso de democratización de la planificación, con el fin de diseñar y construir espacios públicos inclusivos. Asimismo, evidencian la diversidad de actores urbanos e intereses que, si bien a menudo generan tensiones en los procesos de coproducción, abren también posibilidades para el desarrollo de resiliencia y de proyectos impulsados por la comunidad.
Los autores nos invitan a cuestionar nuestra comprensión de conceptos establecidos (como el placemaking, urbanismo táctico o el no-lugar), y a adaptarlos y evolucionarlos según los contextos en los que operamos. Asimismo, llaman a reflexionar sobre cómo (de)construimos y reproducimos las narrativas dentro de la disciplina de la planificación, subrayando la importancia de un uso consciente del lenguaje para fomentar discursos inclusivos y decoloniales. Explorar lo público y el espacio público desde una perspectiva decolonial implica interrogar cómo construimos nuestras narrativas sobre este fenómeno: cómo hablamos y escribimos sobre estos conceptos para sensibilizar la percepción de nuestros lectores y fortalecer la capacidad crítica del discurso.
Las narrativas que promovemos configuran el futuro que construimos, al tiempo que plantean interrogantes sobre qué grupos sociales están participando en la coproducción de los espacios públicos en nuestras ciudades y cuáles continúan siendo excluidos. En conjunto, todas las contribuciones resaltan que la coproducción de lo público debe darse en múltiples niveles, lo que requiere una revisión crítica de nuestros marcos conceptuales y perspectivas para posibilitar una transformación profunda, integral y a largo plazo. Vemos que ya existen diversos aprendizajes y procesos de coproducción de lo público en el sur global; la cuestión radica en cómo hacerlos visibles y cómo integrarlos posteriormente en la práctica.
Hannah Klug
REFERENCIAS
Habermas, J. (1994). Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública. Gustavo Gili.
Lefebvre, H. (1969). El derecho a la ciudad (J. González-Pueyo, Trad.). Península.
McFarlane, C. (2011). Learning the city: Knowledge and translocal assemblage. Wiley-Blackwell.