PLACEMAKING PERIFÉRICO:
EPISTEMOLOGÍA URBANA INSURGENTE
PERIPHERAL PLACEMAKING:
INSURGENT URBAN EPISTEMOLOGY
Carlos Quedas Campoy
Universidade São Judas Tadeu, São Paulo, Brasil
https://orcid.org/0000-0002-2692-6237
Cleide Izidoro
Universidade São Judas Tadeu, São Paulo, Brasil
https://orcid.org/0009-0002-6089-8062
Recibido: 10 de diciembre del 2025
Aprobado: 5 de enero del 2026
doi: https://doi.org/10.26439/limaq2026.n017.8470
Este artículo propone el concepto de placemaking periférico como una epistemología urbana insurgente, sustentada en las prácticas de producción del espacio que emergen desde la favela. A partir del estudio de Heliópolis (São Paulo), se argumenta que la periferia no es únicamente objeto de intervención estatal, sino un territorio capaz de generar teoría, metodologías y racionalidades propias. Las iniciativas locales —como la autogestión de espacios públicos, el aprendizaje distribuido, la coproducción de lo común, el prototipaje urbano y las redes institucionalizadas— revelan que hacer ciudad implica producir conocimiento situado. El análisis muestra que la favela desplaza el paradigma del urbanismo prescriptivo hacia un urbanismo por uso, en el que aprender, decidir y construir son procesos indivisibles. Más que participación, se trata de redistribución de la agencia y reconfiguración del imaginario urbano. Se concluye que las racionalidades periféricas pueden escalar sin perder su vínculo territorial, abriendo la posibilidad de construir ciudades pluriversas, dignas y producidas colectivamente.
coproducción urbana, epistemología insurgente, periferias, placemaking
This paper proposes the concept of peripheral placemaking as an insurgent urban epistemology, grounded in space-production practices that emerge from the favela. Based on the study of Heliópolis (São Paulo), it is argued that the periphery is not merely an object of state intervention, but a territory capable of generating its own theories, methodologies, and rationalities. Local initiatives–self-management of public spaces, distributed learning, co-production of the commons, urban prototyping, and institutionalized networks–reveal that making the city implies producing situated knowledge. The analysis shows that the favela shifts the paradigm from prescriptive urbanism to a use-based urbanism, where learning, deciding, and building are inseparable processes. More than participation, it implies a redistribution of agency and a reconfiguration of the urban imaginary. It concludes that peripheral rationalities can be scaled without losing territorial connection, opening space for pluriversal, dignified, and collectively produced cities.
urban co-production, insurgent epistemology, peripheries, placemaking
Este es un artículo de acceso abierto, distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0).
INTRODUCCIÓN
El presente artículo sostiene que el placemaking periférico no es simplemente una técnica de intervención ni una colección de tácticas de activación urbana. Se trata, más bien, de una epistemología urbana insurgente, de un régimen cognitivo que produce conocimiento sobre la ciudad a partir de prácticas colectivas, negociaciones y rutinas territoriales. Esta afirmación orienta la investigación y distingue esta propuesta de las lecturas convencionales que tratan el placemaking como un instrumento de gestión pública o de rehabilitación estética (Project for Public Spaces, 2007; Lydon & Garcia, 2015).
La originalidad del trabajo reside en dos ejes complementarios, analizados con el caso de la favela Heliópolis, la de mayor población en la ciudad de São Paulo, Brasil. En primer lugar, se propone una reformulación conceptual, de acuerdo con la cual lo público —y el espacio público— se entienden como resultados performativos, pero también como espacios activos de procesos epistemológicos (aprendizaje distribuido, coproducción normativa, informalidad productiva, insurgencia ciudadana, decolonialidad del saber) que no responden a las categorías normativas heredadas del norte global (Lefebvre, 2009, 2020; Habermas, 1991; Escobar, 2018).
El segundo vector se desarrolla a partir de una comparación analítica entre dos modos de producción del espacio urbano periférico: por un lado, la insurgencia autogestionada —de naturaleza espontánea u orgánica— y, por otro, la institucionalización escalable, representada por redes de apoyo como Gerando Falcões (https://www.gerandofalcoes.com/), la UNAS - União de Núcleos, Associações dos Moradores de Heliópolis e Região (https://www.unas.org.br/), la CUFA - Central Única das Favelas (Brazil Foundation, s. f.), el movimiento Mover Helipa (https://moverhelipa.org.br/), la organización Baccarelli Heliópolis (https://baccarelli.org.br/nucleos/heliopolis/) y el proyecto Eco Vida Heliópolis (Prefeitura de São Paulo, 2010). Se busca evidenciar cómo estas dimensiones y modos de producción se articulan en la generación de conocimiento y en la conformación de lo público. Esta distinción (la autogestión insurgente frente a la institucionalización replicable) es la contribución teórica central del artículo, pues esclarece los mecanismos mediante los cuales los saberes locales son empíricamente sistematizados, validados y escalados (Frediani & Cociña, 2019; Harvey, 2012; Mbaye & Dinardi, 2018; Rolnik, 2019).
Metodológicamente, el estudio adopta un enfoque teórico-interpretativo basado en una revisión sistemática e integradora de la literatura (2010-2025) y en un metaanálisis cualitativo de carácter interpretativo. La elección de las fuentes secundarias es deliberada: el objetivo consiste en reconstruir conceptualmente patrones recurrentes para generar matrices explicativas —como el aprendizaje urbano, la coproducción de lo público, la informalidad productiva, la insurgencia ciudadana y la decolonialidad del saber urbano— que permitan, posteriormente, formular hipótesis que orienten futuras investigaciones empíricas (Lategan & Cilliers, 2017). El análisis utiliza literatura académica reciente, así como informes y documentaciones de iniciativas locales, permitiendo identificar regularidades y tensiones estructurantes entre proyectos comunitarios y prácticas de escalamiento institucional (Noronha et al., 2022; Trotta, 2024).
En términos operativos, la revisión documental se estructuró en cuatro etapas. En primer lugar, se realizó la búsqueda y selección de literatura publicada entre 2010 y 2025 en las bases Scopus, Web of Science, SciELO y Google Scholar, mediante combinaciones de palabras clave tales como peripheral placemaking, favela, urban learning, co-production, informality, insurgent citizenship y decolonial urbanism. Esta etapa incluyó un cribado inicial por título y resumen, seguido de la lectura completa de los textos seleccionados. En segundo lugar, se procedió a extraer sistemáticamente la información en una matriz analítica que organizó los contenidos según categoría analítica, evidencia empírica reportada, escala territorial, actores involucrados y mecanismos de producción de lo público y del conocimiento. En tercer lugar, se desarrolló una codificación temática y síntesis interpretativa (metasíntesis cualitativa), orientada a identificar regularidades, tensiones y patrones narrativos transversales entre los estudios. Finalmente, se realizó una triangulación documental con fuentes secundarias no académicas (informes institucionales, páginas oficiales, noticias y documentación pública de iniciativas locales y redes de apoyo en Heliópolis), con el objetivo de reforzar la inteligibilidad del vínculo entre las categorías analíticas y las prácticas territoriales observadas.
El proceso de búsqueda identificó 180 documentos, de los cuales treinta fueron incluidos en el corpus final tras aplicar criterios de inclusión y exclusión —duplicados, textos fuera del periodo y del contexto definidos, artículos de opinión o descriptivos—. Se consideraron textos en español, portugués e inglés, priorizando artículos científicos, libros académicos y capítulos de libros. La organización de las referencias se realizó con el gestor bibliográfico Zotero.
En términos de contribución práctica y teórica, el artículo ofrece: (i) un léxico analítico para interpretar el placemaking periférico como producción de conocimiento; (ii) una distinción conceptual entre modos insurgentes y modos institucionalizados de producción de lo público; (iii) un argumento metodológico que legitima el metaanálisis cualitativo como una herramienta válida para la reconstrucción epistemológica en contextos periféricos; y (iv) implicaciones políticas y éticas para la planificación y la gobernanza que desplazan el eje del diagnóstico hacia el reconocimiento y el de la intervención hacia la coproducción (McFarlane, 2011; Simone, 2018; Holston, 2008).
El texto se organiza en tres secciones. Primero, se presenta la revisión teórica y la construcción de las categorías analíticas; posteriormente, se aplica un análisis comparativo entre Gerando Falcões y otras redes, se discuten las tensiones emergentes y las implicaciones para la teoría y la política urbana; y, finalmente, se culmina con la formulación de una agenda de investigación y un conjunto de recomendaciones prácticas.
DESARROLLO
La revisión sistemática de la literatura permitió consolidar cinco categorías analíticas que, articuladas, constituyen un léxico para interpretar el placemaking periférico como producción de saber urbano. Tales categorías no describen características de proyectos, sino modos de operación de lo urbano en contextos periféricos: formas de aprender, organizar, regular, disputar y conocer la ciudad.
Conviene señalar desde el inicio que la adopción de estas categorías tiene carácter heurístico: en la práctica territorial, las dimensiones son eminentemente transversales. El aprendizaje genera insurgencia, la informalidad viabiliza la coproducción y la cultura opera como tecnología urbana, de modo que la segmentación sirve primordialmente para fines pedagógicos y analíticos.
Aprendizaje urbano. La ciudad opera como una red compleja de aprendizaje distribuido, en la cual las capacidades se desarrollan a partir de traducciones, imitaciones y ajustes prácticos que conectan personas, objetos e infraestructuras (McFarlane, 2011). En paralelo, la noción de personas como infraestructura evidencia redes relacionales que sostienen el funcionamiento cotidiano de la ciudad y producen aprendizajes colectivos en torno a la cooperación y la regulación social (Simone, 2004, 2018).
Coproducción de lo público. Lo público es instituido y mantenido por arreglos sociotécnicos en los cuales los vecindarios, los colectivos y las organizaciones locales definen usos, cuidados y reglas, frecuentemente en negociación con los poderes públicos (Frediani & Cociña, 2019). Lo público emerge como un campo procesual de acuerdos, conflictos y aprendizajes, más que como un atributo jurídico dado (Lefebvre, 2009, 2020).
Informalidad productiva. La informalidad no se concibe como un déficit, sino como un régimen organizativo capaz de articular improvisación, normatividad local e innovación bajo condiciones de escasez, reconfigurando tanto las escalas de gobierno como los repertorios de intervención urbana (Roy, 2005, 2009; Rolnik, 2019).
Insurgencia ciudadana. Se entiende como prácticas de organización de base, autogestión y reprogramación espacial que activan gramáticas de ciudadanía insurgente, en las cuales los derechos se performan a través del uso y la presencia, tensionando la relación entre el Estado y los sujetos urbanos (Holston, 2008).
Decolonialidad del saber urbano. La emergencia de saberes situados, plurales e interdependientes abre horizontes ontológicos y epistémicos que desplazan la centralidad de las matrices eurocéntricas de planificación urbana, aproximando el debate al pluriverso (Escobar, 2018).
Considerándolas en conjunto, estas cinco categorías sugieren que el placemaking periférico no es la participación en un proceso externo, sino la producción de ciudad y de conocimiento sobre la ciudad.
Heliópolis es una favela, una comunidad urbana situada en el municipio de São Paulo (SP), con una extensión aproximada de un millón de metros cuadrados. Allí se articulan tramas residenciales densas, equipamientos públicos, comercio de proximidad y redes comunitarias. El territorio se define como un asentamiento popular originado a partir de diversas estrategias desplegadas por la población para atender, de forma autónoma y colectiva, sus necesidades de vivienda, comercio, servicios, ocio y cultura, ante la insuficiencia de políticas públicas e inversiones privadas. Heliópolis cuenta con una población residente de 55 583 personas, lo que la sitúa como la sexta favela o comunidad urbana más grande de Brasil en número de habitantes (Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, 2022).
La Figura 1 presenta un mapa de la localización de la favela Heliópolis en la ciudad de São Paulo (a la izquierda) y una aproximación a la escala local (a la derecha).

Se reconoce la condición intrínsecamente multiescalar del territorio: Heliópolis funciona simultáneamente como barrio, favela y ciudad en miniatura, articulando densidades, flujos y fronteras que no siempre pueden ser estabilizados por categorías administrativas rígidas.
La validación de las perspectivas presentadas en la introducción, así como de las categorías identificadas en la revisión, emergen cuando se cotejan con evidencias empíricas relativas a Heliópolis. Estudios recientes muestran que el territorio constituye un sistema urbano en continua construcción y aprendizaje, en el cual la producción del espacio es simultáneamente material y cognitiva (Noronha et al., 2022). Los subapartados que siguen a continuación evidencian hechos empíricos organizados de forma espontánea u orgánica e insurgente por la población de Heliópolis. Posteriormente, las redes institucionalizadas serán aproximadas a tal contexto.
APRENDIZAJE URBANO: APRENDER HACIENDO, CONSTRUIR APRENDIENDO
En Heliópolis, el aprendizaje urbano se manifiesta como un proceso encarnado y colectivo, en el cual los saberes se acumulan y transmigran por medio de prácticas rutinarias y experiencias situadas. Noronha et al. (2022) describen este proceso como un continuo de construcción-deconstrucción-reconstrucción, en el que el constante movimiento de las calles, el comercio local y las reuniones políticas funcionan como dispositivos pedagógicos. La idea de learning assemblage (McFarlane, 2011) adquiere aquí contornos corporificados: no se aprende únicamente en cursos u oficinas, sino en el ajuste práctico de las rutas, en la negociación de usos y en la reparación cotidiana de los espacios comunes. En este proceso, el conocimiento no se aplica al territorio: se produce en él.
Este aprender es performativo y gestáltico: los cuerpos que atraviesan callejones y pasajes incorporan patrones gestuales que, según Dias et al. (2019), son moldeados por la arquitectura informal. La propuesta metodológica de estos autores, a partir de una investigación autoetnográfica performática, revela que la experiencia corporal es una fuente de conocimiento sobre los umbrales de paso, las velocidades de flujo y los usos contradictorios del espacio. Así, el aprendizaje urbano articula dimensiones cognitivas, técnicas y corporales, a la vez que desarrolla capacidades de gestión microespacial y produce repertorios prácticos para la resolución de problemas inmediatos (acceso, seguridad, circulación).
En términos analíticos, este sistema orgánico e insurgente de aprendizaje distribuye la agencia y los roles entre actores diversos —liderazgos, comercios, colectivos culturales— y crea mecanismos de replicación situados: las soluciones ensayadas empíricamente en un tramo de callejón pueden adaptarse a otro, formando redes de know-how territorial. La relación entre aprendizaje y escala implica que el conocimiento producido desde la práctica periférica no es periférico en su valor, sino que más bien constituye un capital cognitivo con potencial para nutrir políticas públicas más contextuales y sensibles a las gramáticas locales.
En Heliópolis, en suma, el aprendizaje urbano se vuelve legible en la escala mínima de lo cotidiano: circular por pasajes estrechos, negociar usos simultáneos del suelo, ajustar recorridos y mantener microinfraestructuras produce un saber práctico que no aplica teoría a la favela, sino que la genera desde la experiencia situada.
Coproducción de lo público: lo común como obra colectiva
La coproducción de lo público en Heliópolis opera como un régimen de creación normativa: reglas de uso, regímenes de mantenimiento y modos de cuidado emergen de negociaciones continuas entre los vecinos, los colectivos y otros actores institucionales. Noronha et al. (2022) documentan que las mutirões (jornadas de trabajo comunitario) para la limpieza, las ocupaciones temporales para eventos culturales y los procesos de recalificación local no solo transforman físicamente el territorio, sino que propician nuevas rutinas de conflicto y conciliación.
La producción de lo público en estos contextos no es resultado de un diseño previo; es el efecto de prácticas sucesivas que reconfiguran el sentido y la forma de lo común. Lo público, entendido como producción social, exige atender a los procedimientos mediante los cuales lo común se consolida: prácticas de cuidado, rituales colectivos —como bailes o fiestas— y expresiones simbólicas —grafitis, performances— que legitiman usos e instituyen memorias colectivas (Lefebvre, 2009, 2020).
Como complemento, incluso en su dimensión orgánica e insurgente, la coproducción de lo público requiere mediaciones institucionales innovadoras. Trotta (2024) muestra cómo la Companhia de Teatro Heliópolis actúa como un articulador entre el ámbito cultural y las políticas públicas, generando espacios que funcionan simultáneamente como equipamientos y como procesos de formación cívica. La capacidad de convertir espacios privados en equipamientos públicos por vías autoconstruidas demuestra que lo público puede producirse por arreglos híbridos —no solo por la acción estatal— y que estas nuevas formas exigen modelos de gobernanza que reconozcan y regulen las coaliciones de los actores locales.
En este marco, la coproducción de lo público no se expresa solo como participación, sino como la producción sostenida de reglas de uso, cuidado y legitimidad: lo público se instituye por rutinas colectivas —eventos, mantenimiento, acuerdos y disputas—, haciendo del espacio común una obra siempre provisional.
Informalidad productiva: racionalidad organizacional, no déficit
La lectura de la informalidad como una competencia organizativa desplaza el foco analítico desde las carencias hacia las capacidades. Heliópolis, desde su génesis marcada por remociones y asentamientos en áreas marginadas, ha construido repertorios de supervivencia que, con el tiempo, se han consolidado en estrategias de organización territorial. Noronha et al. (2022) subrayan que la arquitectura informal —no estandarizada— y el comercio vibrante no son meros efectos de la precariedad, sino procesos instituyentes de vida urbana.
La noción de informalidad productiva articula reciprocidad económica, economía de proximidad y prácticas de mutualismo: redes cooperativas de préstamo, intercambios y trabajo colaborativo (mutirões) forman un sustrato económico que sostiene reproducciones comunitarias. En otras palabras, la informalidad aparece como una respuesta estratégica frente a limitaciones estructurales, produciendo soluciones que funcionan tanto como tácticas de supervivencia como prácticas instituyentes de ciudad.
Analíticamente, reconocer la informalidad como un modelo organizacional implica repensar los instrumentos de intervención: en lugar de erradicar los modos informales, las intervenciones deberían reconocer, articular y potenciar los repertorios locales, transformando la improvisación en modos de gobernanza participativa e infraestructura social.
Así, la informalidad productiva se manifiesta en Heliópolis como una racionalidad de funcionamiento y no como un déficit, en tanto articula mutualismo, economías de proximidad y soluciones adaptativas bajo condiciones de escasez, transformando la precariedad estructural en repertorios organizativos concretos —trabajo comunitario, redes de intercambio y mantenimiento territorial—.
Insurgencia ciudadana: el uso como reivindicación de derecho
La insurgencia ciudadana emerge en Heliópolis con facetas plurales: se despliega desde la cultura y el derecho al suelo hasta la producción simbólica y la creación de instituciones locales. En esta línea y recuperando a Holston (2008), la insurgencia implica que el uso cotidiano y la práctica política anteceden al reconocimiento jurídico: el derecho se performa a través de la presencia y el uso antes de ser formalmente reconocido por el aparato estatal. La Companhia de Teatro Heliópolis y el Cine Favela (s. f.) encarnan formas de insurgencia cultural que, en la práctica, reivindican espacio, legitimidad y política pública. Trotta (2024) muestra que la compañía no solo produce espectáculos, sino que construye un circuito simbólico e institucional capaz de cuestionar la centralidad cultural en la ciudad.
De este modo, la insurgencia ciudadana produce repertorios de legitimación que no dependen exclusivamente del reconocimiento estatal. Mediante la práctica organizada, las redes de solidaridad y la articulación con políticas culturales —cuando existen—, los grupos periféricos reconfiguran visibilidades y narrativas urbanas. Vaz Filho (2025) documenta que el Cine Favela articula producción audiovisual y asistencia social, consolidándose como una institución híbrida que reterritorializa sentidos y ofrece servicios que trascienden la dimensión estrictamente artística.
Teóricamente, la noción de insurgencia ciudadana desplaza la idea de participación hacia un campo orientado a la producción y vinculación con instituciones. Sugiere que la ciudadanía se ejerce a través del acto de instituir —crear reglas, espacios y organismos— y que dicho acto constituye, en sí mismo, una forma de legitimación política (Holston, 2008).
Desde esta perspectiva, la insurgencia ciudadana se manifiesta cuando el uso cotidiano deviene en derecho practicado: las instituciones culturales y comunitarias operan como dispositivos de visibilización y disputa simbólica, reconfigurando quiénes pueden producir centralidad, agenda y legitimidad urbana.
Decolonialidad del saber urbano: racionalidad territorial
autónoma
La noción de multipliCity propuesta por Noronha et al. (2022) sintetiza el carácter plurívoco de Heliópolis: comunidad, barrio y ciudad coexisten a través de prácticas que articulan carencia y potencialidad. Esta experiencia confirma el llamado de Escobar (2018) por un design for the pluriverse: reconocer múltiples ontologías urbanas implica admitir que las favelas producen formas propias de conocimiento técnico, moral y político.
La decolonialidad del saber urbano asume, por tanto, una doble función —crítica y propositiva—. Críticamente, expone cómo el conocimiento especializado y los procedimientos técnico-científicos pueden reproducir violencia epistémica al desmarcarse del contexto (Rodrigues, 2021). Propositivamente, muestra caminos metodológicos e institucionales para incorporar saberes situados en las políticas y proyectos —desde mecanismos de escucha activa hasta plataformas de replicación de soluciones locales, como las de Gerando Falcões y otras redes—.
Reconocer la decodificación epistemológica de las periferias implica repensar también las formas de validación del conocimiento: si el saber periférico se produce a través de prácticas corporales, mutirões y redes de economía local, los instrumentos evaluativos deben capturar esas dimensiones performativas y temporales, y no limitarse a indicadores estrictamente cuantificables o técnicos. En última instancia, la decolonialidad del saber urbano exige reordenar las fuentes de autoridad urbanística, ampliando el mapa de actores capaces de determinar qué se considera conocimiento legítimo sobre la ciudad.
Finalmente, la decolonialidad del saber urbano se hace tangible cuando el territorio impone traducir categorías universales a prácticas locales: el conocimiento válido no se limita al expertise técnico externo, sino que se reconoce en el saber práctico, cultural y organizativo que Heliópolis produce como forma de inteligencia territorial.
Por otro lado, mientras en Heliópolis el conocimiento surge de la práctica cotidiana —improvisado, distribuido y encarnado en la vida diaria—, en Gerando Falcões y otras redes ese saber se sistematiza, protocoliza y transforma en tecnología social replicable. Si en la autogestión insurgente el saber territorial se manifiesta como repertorio performativo y situacional, en la institucionalización escalable ese mismo repertorio se traduce en tecnologías sociales: protocolos, indicadores y procedimientos que permiten su replicación y financiamiento en distintos contextos.
A partir de este punto, se establecen correspondencias entre las cinco categorías analíticas y las redes institucionalizadas, aproximando conceptos y prácticas concretas.
La primera categoría —aprendizaje urbano— evidencia un sistema estructurado y territorial de producción de conocimiento. Gerando Falcões, a través de la Falcons University, organiza programas de formación continua para liderazgos comunitarios, centrados en gestión, gobernanza y emprendimiento, bajo el principio de que el saber urbano es distribuido y acumulativo. La UNAS (União de Núcleos, Associações dos Moradores de Heliópolis e Região) consolida una pedagogía territorial orientada a la formación política y ciudadana, gestionando colectivos juveniles y centros de capacitación que institucionalizan el aprendizaje en la vida cotidiana. Por su parte, la CUFA (Central Única das Favelas, s. f.) traduce repertorios periféricos en competencias técnicas mediante cursos de cultura digital enfocados en la inserción productiva.
El Instituto Baccarelli Heliópolis (s. f.) convierte la práctica musical en un mecanismo de aprendizaje cognitivo y socioafectivo, orientando a jóvenes mediante la disciplina colectiva y la búsqueda de la excelencia artística. El movimiento Mover Helipa aporta formación en sostenibilidad social y prácticas comunitarias, articuladas con talleres de cualificación profesional en gastronomía y alimentación solidaria y tecnologías ambientales aplicadas, a través de talleres centrados en la economía circular. Finalmente, el Projeto Eco Vida Heliópolis desarrolla ciclos formales de capacitación técnica en gestión de residuos y logística reversa, en articulación con el poder público.
La segunda categoría —coproducción de lo público— desplaza la concepción de la producción urbana desde un monopolio estatal hacia un proceso comunitario, colaborativo y negociado. Gerando Falcões, con el programa Favela 3D - Digna, Digital y Desarrollada, crea estructuras de gobernanza compartida que involucran sectores públicos y privados, definiendo el espacio urbano como el resultado de un pactocolectivo. La UNAS instituye lo público mediante consejos participativos y la gestión comunitaria de equipamientos, configurando procesos decisorios territorializados. Por su parte, la CUFA activa esferas públicas emergentes al ocupar calles y plazas con eventos culturales y tecnológicos, convirtiendo el espacio urbano en una arena de experimentación social. A su vez, el Instituto Baccarelli Heliópolis transforma galpones y escuelas en espacios culturales de uso colectivo, estableciendo rutinas comunitarias asociadas al arte; y el movimiento Mover Helipa participa redefiniendo normas locales de uso del suelo orientadas a la sostenibilidad y ocupación responsable. Finalmente, el Projeto Eco Vida Heliópolis establece, junto con el poder público, esquemas de corresponsabilidad en la gestión de áreas de manejo ambiental, configurando lo público como un bien común socioambiental.
La tercera categoría —informalidad productiva—, lejos de ser precariedad, es más bien un tipo de infraestructura socioeconómica. Gerando Falcões, a través del programa ASMARA, transforma donaciones en ingresos reinvertidos en el territorio, operando bajo una lógica de economía circular. La UNAS, por su parte, activa redes de apoyo mutuo y mutirões, convirtiendo el trabajo comunitario en una forma organizada de mantenimiento de los equipamientos. La CUFA convierte eventos de cultura y deporte en oportunidades emprendedoras, conectando talentos locales a cadenas de valor. El movimiento Mover Helipa impulsa microeconomías ambientales en el barrio, facilitando circuitos de producción y consumo basados en la proximidad. El Instituto Baccarelli Heliópolis profesionaliza repertorios artísticos originados en el ámbito comunitario. De manera complementaria, el Projeto Eco Vida Heliópolis (Prefeitura de São Paulo, 2010) convierte prácticas populares de recolección en cadenas productivas de economía circular.
La cuarta categoría, relativa a la insurgencia ciudadana, pone en relieve la intención de modificar la posición de la favela en el tejido urbano. Gerando Falcões redefine imaginarios al posicionar la favela como un locus de innovación social escalable. La UNAS fomenta la formulación de políticas públicas desde el territorio. La CUFA desafía narrativas deficitarias al consolidar la cultura periférica como economía estructurante. Por su parte, el movimiento Mover Helipa vincula prácticas comunitarias con un marco ampliado de sostenibilidad socioambiental, situando la resiliencia territorial como construcción colectiva y desplazando su definición de ámbitos tradicionalmente reservados a especialistas externos. El Instituto Baccarelli Heliópolis redefine la estética dominante al integrar a jóvenes de Heliópolis en circuitos culturales previamente elitizados. Complementariamente, el Projeto Eco Vida Heliópolis cuestiona jerarquías técnicas al reconocer el saber ambiental comunitario como fundamento de políticas públicas.
Por último, la decolonialidad del saber urbano, entendida como quinta categoría, implica desplazar a la favela del papel de objeto de estudio para situarla como productora de epistemología. En ese sentido, Gerando Falcões parte de la escucha y de la inteligencia territorial para definir sus programas, dejando de lado el diagnóstico externo. La UNAS transforma las experiencias cotidianas en argumentos técnicos ante las autoridades del Estado. La CUFA entiende la cultura periférica no solo como expresión artística, sino como una forma legítima de conocimiento. El movimiento Mover Helipa reconoce las prácticas ambientales locales como expertise, desplazando el paradigma tecnocrático convencional. El Instituto Baccarelli Heliópolis desmantela jerarquías culturales al desarrollar excelencia estética en un territorio tradicionalmente considerado carente de capital cultural. Por su parte, el Projeto Eco Vida Heliópolis valida las prácticas de recolección y gestión ambiental como saber técnico legítimo frente al poder público.
Aunque las categorías analíticas propuestas permiten identificar matices conceptuales, es fundamental reconocer que, en la práctica, estas dimensiones son inseparables. Las acciones de las redes institucionalizadas en Heliópolis no pueden reducirse a fronteras rígidas; constituyen un sistema relacional en el que cada iniciativa atraviesa múltiples categorías simultáneamente y solo adquiere pleno sentido en su articulación mutua.
La segmentación adoptada, por tanto, no es un intento por hacer encajar las experiencias vivas en grupos analíticos estancos, sino que —más bien— cumple una función didáctica al visibilizar las distintas capas que se superponen en tales experiencias. En última instancia, las redes no funcionan como la simple sumatoria de acciones aisladas, sino como plataformas de prototipado urbano, en las que cada intervención constituye un dispositivo flexible, adaptable y replicable.
Si, por un lado, Heliópolis evidencia la potencia de las racionalidades periféricas autogestionadas, por otro lado, las redes que allí existen demuestran que esas racionalidades pueden ser escaladas sin romper el vínculo orgánico con el territorio, precisamente porque su fuerza reside en la transversalidad y no en la segmentación.
De este modo, se confirma un planteamiento señalado en la introducción, particularmente a partir de las lecturas de Frediani y Cociña (2019) y de Mbaye y Dinardi (2018): en este caso, el placemaking periférico no se reduce a una estética urbana ni a intervenciones espaciales puntuales, sino que constituye, sobre todo, un proceso de coproducción de conocimiento y, fundamentalmente, de producción de ciudad.
El análisis cruzado de los estudios sobre Heliópolis y de las estrategias institucionalizadas evidencia que el placemaking periférico opera menos como una metodología de intervención espacial y más como un ecosistema de producción de conocimiento urbano. No obstante, la manera en que se manifiesta esta producción evidencia tensiones estructurantes, no necesariamente antagónicas, pero que desafían las concepciones tradicionales del urbanismo, la participación y la política pública.
La primera tensión aparece entre la planificación técnica y la insurgencia comunitaria. En Heliópolis, como se ha visto, la producción del espacio está guiada por improvisaciones reguladas, redes de vecindad, faenas comunitarias y arreglos microscópicos de cooperación —lo que Simone (2004, 2018) denomina “personas como infraestructura”—. Por su parte, los modelos de las redes institucionalizadas se basan en protocolos replicables, indicadores de desempeño y soluciones escalables, operando a través de herramientas propias de la gestión contemporánea. La comparación evidencia que esta insurgencia y la planificación no se oponen, sino que operan en escalas distintas. Las redes institucionalizadas trabajan a partir de la preexistencia espacial y de los saberes locales, ofreciendo fomento y cierta organización, especialmente en ambientes externos. Mientras que la insurgencia territorial produce ciudad desde lo cotidiano, la intervención institucional busca estabilizar y amplificar lo que emerge localmente. En este sentido, la informalidad productiva, lejos de constituir un déficit, se transforma en una competencia colectiva con la que la planificación debe necesariamente negociar (Rolnik, 2019; Roy, 2005).
La segunda tensión se presenta entre la teoría universal y las epistemologías situadas. Conceptos como espacio público, participación o ciudadanía arrastran matrices eurocéntricas de urbanidad, vinculadas a la noción moderna de Estado y de propiedad. No obstante, en la periferia estudiada, lo público no se concibe como un atributo jurídico, sino que se performa mediante la presencia, el uso y el mantenimiento comunitario. En Heliópolis, las asambleas, los bailes, las ocupaciones culturales y las economías informales instituyen lo público a través de la práctica. En las acciones de las redes, lo público aparece mediante la gobernanza compartida entre los residentes, el poder público y las organizaciones locales. En ambos casos, la ciudad no es un objeto de planificación, sino más bien un objeto de disputa —cognitiva, simbólica y material—. La decolonialidad del saber urbano, por tanto, no rechaza el marco teórico, pero exige traducciones que permitan que la teoría sea atravesada por el territorio (Escobar, 2018).
La tercera tensión aparece entre la participación consultiva y la coproducción real. Los procesos participativos convencionales suelen reducir la implicación de los residentes a la validación estética de decisiones previamente definidas. En contraste, el placemaking periférico opera como una pedagogía cívica activa: no solo consulta, sino que enseña a decidir, negociar y cuidar. Las experiencias observadas indican que, cuando los residentes ejercen agencia sobre reglas, usos y mantenimiento, se generan arreglos de gobernanza capaces de sostener equipamientos colectivos y nuevas economías urbanas (Frediani & Cociña, 2019). De esta manera, la coproducción del espacio evidencia el carácter político de lo urbano (Harvey, 2012): producir el espacio es, al mismo tiempo, producir formas de vida.
CONCLUSIÓN
En síntesis, los hallazgos muestran que el placemaking periférico no debe comprenderse como una técnica de intervención ni como una romantización de la autogestión. Se trata de otro régimen de racionalidad urbana, en el cual aprender, decidir y construir son procesos inseparables. La favela no es solo objeto de políticas públicas, sino también lugar de producción y de teoría.
A partir de estas evidencias, dentro del contexto estudiado es posible afirmar que el placemaking periférico constituye una epistemología urbana insurgente, un régimen cognitivo autogestionado —una forma de conocer y hacer ciudad— que escapa a las gramáticas hegemónicas de la planificación modernista y que, más bien, apunta a formas alternativas de imaginar lo urbano. De manera sintética, se sostiene que el placemaking: a) produce conocimiento haciendo ciudad, pues los saberes emergen a partir del uso, de la práctica y de la cooperación; b) redistribuye agencia, ya que los residentes dejan de ser simplemente consultados para convertirse en productores de lo urbano; c) desplaza el centro epistemológico de la planificación, puesto que el referente ya no es la teoría universal, sino el territorio. De manera complementaria, permite generar formas alternativas de imaginar, producir y gobernar la ciudad.
La contribución de esta investigación consiste en desplazar la mirada: la favela no se concibe como un problema a resolver, sino como un laboratorio ontológico de la ciudad, donde se experimentan nuevas formas de lo público, la ciudadanía y la producción del espacio común. El placemaking periférico evidencia que otros futuros urbanos ya están en curso y que la ciudad, para existir, requiere ser producida continuamente por quienes la habitan. Este enfoque cuestiona las jerarquías de conocimiento que históricamente asociaron el saber urbano con técnica, gestión y pericia formal, dejando de reconocer las prácticas territoriales como actos cognitivos legítimos.
En el plano metodológico, la investigación evidencia que el análisis urbano puede —y también debe— realizarse sin recurrir necesariamente a la observación directa, siempre que el objetivo sea interpretar categorías y racionalidades, en lugar de describir fenómenos específicos. El uso de metaanálisis cualitativo y de interpretación hermenéutica permitió comprender lo urbano como proceso y no como forma, privilegiando patrones narrativos y recurrencias conceptuales.
De acuerdo con este enfoque, se refuerza que la lectura de periferias exige de metodologías que reconozcan como datos válidos la potencia del indicio, de la experiencia y de la acción colectiva.
En el campo de la aplicación, el estudio muestra que existen dos modos distintos, aunque complementarios, de producir ciudad desde la periferia. El primero se refiere a Heliópolis como expresión paradigmática de insurgencia territorial autogestionada, basada en la informalidad productiva, en la improvisación regulada y en el aprendizaje distribuido. El segundo se refiere a la manera en que las redes institucionalizan y escalan estas racionalidades, transformando la inteligencia territorial en programas, indicadores y modelos replicables, al mismo tiempo que fomentan la permeabilidad en el mercado laboral y generan nuevos mercados mediante la activación de potencialidades locales latentes.
Es claro el principal desafío que se presenta a la planificación, a la academia y a las políticas públicas: desplazar el eje desde el diagnóstico hacia el reconocimiento, desde la intervención hacia la coproducción, desde la escasez hacia la potencia. La producción del espacio periférico evidencia que otros urbanismos ya están sucediendo, y que la comprensión de sus modos de saber es condición necesaria para imaginar ciudades plurales, dignas y colectivamente producidas.
Por último, se reconoce que toda lectura sobre territorios vulnerables está atravesada por relaciones de poder. Se adopta, por lo tanto, una postura ética que reconoce a los saberes territoriales no como datos a extraer, sino como expresiones legítimas de producción de conocimiento urbano. Al movilizar fuentes secundarias, se asume el riesgo de sesgos que puedan sobrevalorar experiencias institucionalmente exitosas o silenciar disensos y contradicciones internas de las comunidades. Esta posición se opone a lecturas que romantizan la autogestión o exotizan la informalidad, comprendiendo que la favela no es un objeto pasivo de estudio, sino un sujeto epistémico. Esta perspectiva orientó todo el análisis: interpretar las prácticas periféricas no como carencia, ausencia o improvisación, sino como racionalidades urbanas completas, dotadas de agencia política y capacidad de producir ciudad.
Si la planificación desea producir ciudad con las periferias —y no para las periferias— necesita aprender de ellas.
REFERENCIAS
Baccarelli Heliópolis. (s. f.). Heliópolis. Conheça o poder transformador da educaçao e da cultura. https://baccarelli.org.br/nucleos/heliopolis/
Brazil Foundation. (s. f.). CUFA – Central Única das Favelas. https://brazilfoundation.org/project/cufa-central-unica-das-favelas/
Cine Favela. (s. f.). O poder do cinema que inspira, educa e transforma. https://cinefavela.org.br/
Central Única das Favelas. (s. f.). Sitio institucional de Central Única das Favelas (Projeto na Brazil Foundation). https://brazilfoundation.org/project/cufa-central-unica-das-favelas/
Dias, T. Y. J. T., Gatti, D., & Dias, K. T. (2019). No quebrar das pélvis: um estudo da relação corpo-espaço para a criação de uma performance em grupo. Revista dos Trabalhos de Iniciação Científica da UNICAMP, (26). https://doi.org/10.20396/revpibic2620181262
Escobar, A. (2018). Designs for the pluriverse: Radical interdependence, autonomy, and the making of worlds. Duke University Press.
Frediani, A. A., & Cociña, C. (2019). ‘Participation as planning’: Strategies from the South to challenge the limits of planning. Built Environment, 45(2), 143-161. https://doi.org/10.2148/benv.45.2.143
Habermas, J. (1991). The structural transformation of the public sphere: An inquiry into a category of bourgeois society. MIT Press.
Harvey, D. (2012). Rebel cities: From the right to the city to the urban revolution. Verso.
Holston, J. (2008). Insurgent citizenship: Disjunctions of democracy and modernity in Brazil. Princeton University Press.
Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística. (2022). V Censo demográfico 2022. Favelas e comunidades urbanas: resultados do universo. https://ftp.ibge.gov.br/Censos/Censo_Demografico_2022/Favelas_e_comunidades_urbanas_Resultados_do_universo/Anexos/FavelasComunidadesUrbanas_Apresentacao_20250417.pdf
Lategan, L. G., & Cilliers, E. J. (2017). Considering planning approaches in the global south and learning from co-production in South Africa’s informal backyard sector. WIT Transactions on Ecology and the Environment, 223, 241-252. https://doi.org/10.2495/SC170211
Lefebvre, H. (2009). O direito à cidade. Centauro Editora.
Lefebvre, H. (2020). La producción del espacio. Capitán Swing Libros.
Lydon, M., & Garcia, A. (2015). Tactical urbanism: Short-term action for long-term change. Island Press. https://doi.org/10.5822/978-1-61091-567-0
Mbaye, J., & Dinardi, C. (2018). Ins and outs of the cultural polis: Informality, culture and governance in the Global South. Urban Studies, 56(3), 578-593.
https://doi.org/10.1177/0042098017744168
McFarlane, C. (2011). Learning the city: Knowledge and translocal assemblage. Wiley-Blackwell.
Noronha, N. S., Silva, A. L., & Barki, E. (2022). The sociospatial organization of favela. Cities, 126, 103649. https://doi.org/10.1016/j.cities.2022.103649
Prefeitura de São Paulo. (2010, 25 de mayo). Projeto Eco Vida Heliópolis é fonte de renda para a comunidade. https://prefeitura.sp.gov.br/web/comunicacao/w/noticias/115945
Prefeitura de São Paulo. (s. f.). Mapa digital da cidade de São Paulo. Geosampa. https://geosampa.prefeitura.sp.gov.br/PaginasPublicas/_SBC.aspx
Project for Public Spaces. (2007). What is placemaking?. https://www.pps.org/article/what-is-placemaking
Rodrigues, L. S. (2021). O necrobiopoder sobre o corpo vulnerabilizado no Conjunto Heliópolis: As dimensões da injustiça ambiental no gerenciamento de risco em áreas contaminadas na capital paulista. Ambientes. Revista de Geografia e Ecologia Política, 3(1), 190. https://doi.org/10.48075/amb.v3i1.26746
Rolnik, R. (2019). Urban warfare: Housing under the empire of finance. Verso.
Roy, A. (2005). Urban informality: Toward an epistemology of planning. Journal of the American Planning Association, 71(2), 147-158. https://doi.org/10.1080/01944360508976689
Roy, A. (2009). Why India cannot plan its cities: Informality, insurgence and the idiom of urbanization. Planning Theory, 8(1), 76-87. https://doi.org/10.1177/1473095208099299
Simone, A. (2004). People as infrastructure: Intersecting fragments in Johannesburg. Public Culture, 16(3), 407-429. https://muse.jhu.edu/article/173743
Simone, A. (2018). Improvised lives: Rhythms of endurance in an urban south. Polity Press.
Trotta, R. (2024). Continuidade e periferia na companhia de teatro Heliópolis: entrevista com o diretor de teatro Miguel Rocha. Cadernos Do GIPE-CIT, (52), 230-249. https://doi.org/10.9771/cadgipecit.52.2024.62865
Vaz Filho, P. S. (2025). Cine Favela de Heliópolis e o cinema de periferia. Revista Internacional de Folkcomunicação, 23(50), 184-192. https://doi.org/10.5212/RIF.v.23.i50.0011