EDITORIAL

Coproducir lo público — (des)aprendizajes
del espacio público en el sur global

doi: https://doi.org/10.26439/limaq2026.n018.6261

Este número 18 de la revista Limaq reúne el segundo grupo de artículos seleccionados de la llamada temática “Coproducir lo público — (des)aprendizajes del espacio público en el sur global” y sigue con el mismo objetivo que plantemos desde un inicio: redefinir colectivamente el significado de lo público y del espacio público desde los aprendizajes situados en diferentes países del sur global. Buscamos explorar colectivamente bajo qué circunstancias el espacio público se convierte en un lugar de aprendizaje colectivo y qué conocimientos se coproducen dentro de él. En tal sentido, serán dichos conocimientos y experiencias los que nos pueda guiar hacia una reinterpretación del fenómeno. En el número 17 concluimos que los espacios públicos y lo público no se construyen solamente de manera física, sino también a través de las redes sociales en nuestras comunidades, de las herramientas de planificación urbana que aplicamos, así como de las narrativas que promovemos desde la comunidad de arquitectos, urbanistas y diseñadores, y a qué y a quiénes les damos (o no) visibilidad en nuestros proyectos y discursos. Aprendimos que una transformación de lo público necesita ocurrir en múltiples niveles: desde los marcos teóricos que usamos y los métodos de investigación que aplicamos, hasta los saberes inscritos en el territorio que reconocemos como válidos.

En este número presentamos una selección de trabajos de investigación que demuestran una gran diversidad respecto de cómo las comunidades del sur global están explorando y descubriendo nuevas maneras de coproducir espacios públicos y, con ello, el sentido de lo público. Y aunque todo proceso de saber ver y poder entender toma su tiempo, la gran cantidad de artículos que recibimos demuestra la urgente necesidad de hablar de la temática desde la comunidad científica, insertando nuevas perspectivas y reflexiones críticas para la práctica. También queremos resaltar la diversidad de países participantes que hemos logrado representar en este número (incluyendo a Venezuela, México, Brasil, Argentina, Uruguay, Cuba, Ecuador e incluso Namibia), así como la diversidad de topologías espaciales y contextos territoriales (espacios públicos en centros urbanos, zonas periféricas, zonas de frontera, conjuntos habitacionales, asentamientos informales y otros) que han sido investigados. La diversa colección de trabajos muestra que la coproducción del espacio público —y de lo público— emerge en cada contexto y en cada país de diferente manera. Responde a dinámicas sociales y medioambientales locales, debe enfrentar mecanismos de poder e intereses políticos diferentes, y suele estar impulsado por las comunidades locales en sus prácticas cotidianas insurgentes y resilientes.

Aunque la selección de artículos muestra una rica diversidad de contextos, aprendizajes y acercamientos metodológicos, también revela puntos en común que permiten establecer un orden de lectura de lo que viene a continuación, a partir de aquello que incentiva actuar. Varios de los artículos seleccionados muestran cómo la coproducción de lo público se está promoviendo (consciente o inconscientemente) desde las comunidades y la sociedad civil y es, en muchos casos, la respuesta a la ausencia del gobierno local: una movida “desde abajo”, que diferentes autores han denominado “urbanismo insurgente” (Holston, 2008). Otros evalúan la coproducción de lo público introducido desde los gobiernos locales o programas globales y evalúan críticamente las herramientas aplicadas y los impactos que surgen de dichos procesos. Por su parte, otros exploran procesos que coproducen lo público desde las infraestructuras públicas y vecinales, tales como escuelas en zonas periféricas o en huertos urbanos autogestionados.

En esta línea, comenzamos con la presentación de aquellos artículos que analizan y discuten iniciativas y dinámicas de coproducción del espacio público y de lo público desde la sociedad civil.

Fabio Andre Sanson Castro explora el rol de los vacíos urbanos en dos vecindarios de la ciudad de Caracas (Venezuela) en la coproducción de lugares públicos. Basándose en Heidegger y Norberg-Schulz, resalta que la diferencia entre espacio y lugar está en el vínculo personal que la persona crea con el espacio a través de la actividad del habitar. Observa que hay varios vacíos urbanos apropiados por la comunidad, lo cual demuestra que se ha optado por la resignificación de dichos espacios. El autor invita a repensar los vacíos urbanos para dejar de verlos como un bien económico y comenzar a concebirlos como un recurso que crea identidad local y que puede cubrir la necesidad de espacios públicos necesarios en varias ciudades del sur global.

Vanessa Forneck y Manoel Rodrigues Alves se suman a la discusión con su trabajo sobre la (re)significación simbólica de lo público y su coproducción, enfocándose especialmente en espacios públicos de borde (tanto de río como de país). Para ello analizan una serie de espacios públicos de dos ciudades en la frontera entre Uruguay y Argentina y resaltan el potencial de dicha topología espacial como una apertura para construir colectivamente un sentido de comunidad —y de lo público— desde diferentes formas, culturas y valores. El carácter especial de dichos espacios se analiza a través del método de la cartográfica sensitiva, sumamente interesante para visibilizar conocimiento situado e inscrito en el territorio local.

Enfrentando dinámicas parecidas, en el artículo “Configuración del ámbito público mediante medidas espaciales y no espaciales: espacio público y organización comunitaria”, Elsa Yepez Westreicher y sus colegas investigan cómo lo público y los espacios públicos son coproducidos por los habitantes del asentamiento humano informal Peter Nanyemba, en Windhoek (la capital de Namibia) afectado por inundaciones repentinas. Debido a la exposición al riesgo medioambiental, las autoras observan un constante restablecimiento de áreas públicas por parte de los miembros de la comunidad y, como mencionan, en este contexto dinámico, los espacios públicos del asentamiento se coproducen simultáneamente en diferentes niveles, a través de intervenciones físicas, redes sociales, practicas espaciales y aprendizajes colectivos. Con su trabajo demuestran que el riesgo medioambiental reconfigura dinámicamente la coproducción de lo público, mostrando así nuevas formas de hacerlo, guiadas por las necesidades y las dinámicas comunitarias.

Diego Martín Fiscarelli y Santiago Palero muestran cómo lo público se construye a lo largo del tiempo y a través de la apropiación por parte de los mismos habitantes; lo hacen explorando las coproducciones cotidianas del espacio público-comunitario del barrio Justo Suárez, parte de la Villa 7, en Buenos Aires (Argentina). El estudio histórico-etnográfico compara la fase de planificación del conjunto habitacional durante los años setenta con su situación actual, representada en sus dinámicas barriales y espacios públicos. Los autores resaltan el carácter procesual que necesita la coproducción en la planificación para reevaluar, repensar y reestablecer los espacios en el transcurso del tiempo. En este contexto, los autores reafirman el rol de las instituciones públicas locales para mantener activo el proceso de coproducción de lo público.

Los modos en los que esto puede suceder son explorados en los siguientes dos artículos que analizan iniciativas de coproducción del espacio público y de lo público desde las instituciones barriales.

Por un lado, Franklin Roberto Ferreira de Paula y María Isabel Imbrunito evalúan cómo las escuelas públicas pueden aportar en la coproducción de espacios públicos en zonas urbanas periféricas. Dentro de estos aportes identifican una serie de espacios abiertos como la cancha, los patios y otros, que se vuelven espacios de interacción urbana/escolar. Basándose en esto, los autores concluyen que “la coproducción de lo público emerge de la interacción entre arquitectura, gestión escolar, vínculos comunitarios y prácticas de enseñanza informales, configurando a la escuela como una plataforma regenerativa de urbanidad” (p. 117). Resaltan que la escuela se convierte en un actor clave y en una parte activa del vecindario. Su impacto y su expansión van más allá del aula y, de ese modo, influye en la construcción de lo público.

Por otro lado, Adriana Sansão Fontes y sus colegas analizan tres casos de huertos comunitarios en La Habana (Cuba), Quito (Ecuador) y Río de Janeiro (Brasil): tanto su desarrollo histórico como su rol actual en la coproducción de lo público. Revelan que los huertos comunitarios surgieron como reacción a situaciones de crisis, tal y como se manifiesta, por ejemplo, en la inseguridad alimentaria dentro de los barrios populares. Además, muestran el potencial que conlleva la integración activa de los huertos urbanos como tipología urbana dentro de las políticas públicas locales para promover nuevas maneras de coproducir lo público en las ciudades latinoamericanas. Citando a las autoras, “la movilización de saberes locales y colectivos fortalece los vínculos sociales y la ciudadanía insurgente” (p. 135).

Finalmente, identificamos aquellos artículos que analizan críticamente la coproducción del espacio público y de lo público desde las políticas públicas.

Fernando Barona Garduño explora, en esta línea, el rol que ocupa la participación ciudadana en el marco de dos herramientas políticas de desarrollo urbano (Plan General de Desarrollo y Programa General de Ordenamiento Territorial) promovidas desde el sector público de la ciudad de México, “como un caso crítico de la brecha entre el mandato democrático y su impacto real” (p. 157). El autor subraya la importancia de la trazabilidad como un mecanismo para promover una participación ciudadana efectiva, más allá de su dimensión simbólica. El estudio propone estrategias para asegurar una colaboración entre las políticas públicas y la sociedad civil en la coproducción de lo público, demostrando cómo estos procesos pueden surgir desde el sector estatal.

Jorge Bassani y sus colegas, por su parte, discuten críticamente el rol de las herramientas estatales en la coproducción de nuestras ciudades, enfocándose en la relación entre el capital y la participación ciudadana. Basándose en el caso de un parque público en São Paulo (Brasil) que se realizó junto a la comunidad local, los autores discuten el derecho a la ciudad y a la negociación de diferentes intereses en la coproducción. Subrayan la ambigüedad que enfrentan las iniciativas de producción del espacio público, entre la participación ciudadana demandada y la dependencia que se genera respecto del gobierno a largo plazo. Aun así, los autores resaltan el potencial de coproducir paso a paso el acercamiento a un urbanismo que incluya la complejidad de los diversos territorios que existen.

Por último, en su artículo “Del reconocimiento internacional a la apropiación local: el significado de la designación de João Pessoa como ciudad creativa de la Unesco y sus implicaciones para el espacio público”, Kelly Da Silva Santos y Eliane Superti analizan el programa Creative City de la Unesco y su impacto en el city making en la ciudad João Pessoa en Brasil. Entre otros hallazgos, el estudio identifica una brecha de conocimiento y una situación paradójica: en el contexto internacional, la ciudad es conocida por el programa Unesco Creativity, pero la población local desconoce la existencia del mismo. Estos hallazgos subrayan la construcción de una imagen pública por parte de programas propios de un mundo globalizado, pero también su falta de integración con la sociedad local. Este caso muestra cómo la construcción de lo público puede resultar engañosa o meramente hipotética.

Cerramos este número 18 y la primera exploración desde Limaq de la coproducción de lo público en el sur global con algunas reflexiones sobre las preguntas planteadas en la convocatoria. Reconocemos y resaltamos la diversidad de trabajar e influir en la coproducción de nuestros espacios públicos (y de lo público) desde diferentes ámbitos, frentes, estructuras institucionales, configuraciones espaciales y grupos sociales. Reconocemos y resaltamos que los programas estatales que incluyen la participación ciudadana como herramienta de planificación siguen siendo importantes, pero que, aun así, necesitan una revisión crítica y un ajuste constante a la realidad transformadora de nuestras ciudades. Reconocemos y valoramos las numerosas iniciativas y luchas desde la sociedad civil y desde las comunidades que exploran nuevas formas de coproducir espacios públicos —y lo público— mediante redes sociales, adaptación a condiciones territoriales, apropiación y activación del espacio público, en tanto generan un valor simbólico para la comunidad. Finalmente, reconocemos y resaltamos la importancia de narrativas que se construyen alrededor de la producción de los espacios públicos en nuestras ciudades y comunidades para, conjuntamente, seguir construyendo nuestro entendimiento de lo público.

El número de artículos que hemos recibido demuestra el interés y la urgente necesidad de visibilizar las diferentes luchas para diseñar y construir espacios públicos de calidad donde el sentido de lo público busque acoger a los diferentes habitantes y reproducirse a partir de sus diversas necesidades y visiones. Agradecemos a todos los participantes que enviaron sus trabajos y esperamos que puedan, eventualmente, compartirlos con la comunidad científica. Aun cuando somos conscientes de que la temática requiere más de dos números para su discusión, buscamos sumarnos a un debate mucho más amplio sobre nuevos acercamientos respecto de cómo coproducir los espacios públicos y lo público en nuestras ciudades y vecindarios.

Hannah Klug
IntuyLab

REFERENCIA

Holston, J. (2008). Insurgent citizenship: Disjunctions of democracy and modernity in Brazil. Princeton University Press.